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Jornada Románica en Tierras de Iranzu (Navarra)
Miércoles, 11 de noviembre de 2009
Sin duda, una de los aspectos que mayor atención despertó entre las personas asistentes a la Jornada Románica organizas por y en Tierras de Iranzu con la colaboración de Astrolabio Románico celebrada el pasado sábado 31 de Octubre fue el referido a la definición de patrimonio cultural. Y esto, porque no resulta cómodo o habitual pensar que sólo somos trasmisores del mismo, eslabones de una cadena, y que, habiéndolo recibido de nuestros mayores, tenemos la responsabilidad de entregarlo en las mejores condiciones a nuestros hijos. Esta podría ser la idea principal que circuló entre los ponentes de la Jornada, y que fue desgranándose en la visita a varios templos de la zona. Además, éstos insistieron en que son precisas dos condiciones para su efectiva transmisión: por una parte, y cuando es posible, la comunicación del sentido con el que fueron construidos, y por otra, la que será garantía de su conservación: dotarla de un uso actual.
De un modo ameno, como correspondió al tono de los ponentes, y en un día agradable y soleado, alrededor de ciento cincuenta personas respondieron a la convocatoria de Tierras de Iranzu. Un buen número eran vecinos del valle, pero hubo también aficionados al románico llegados de otros lugares. El acto contó con el apoyo, planteamiento y colaboración de la asociación Astrolabio Románico.

A las diez de la mañana los asistentes se congregaron en el pórtico de Santa María de Eguiarte. Allí esperaba D. Gregono Díaz Ereño, director del Museo Jorge Oteiza, que, de un modo didáctico, aprovechó su portada para acercar al público a la comprensión de algunos elementos del arte románico, especialmente la función de la portada como divisoria entre el espacio sagrado y el mundo, y la simbología de las imágenes, especialmente del bestiario románico. Tras su exposición, y ya en el interior del templo, el cuarteto de cuerda Marnay interpretó siete obras con gran calidad sonora. De nuevo en el pórtico, los asistentes fueron agasajados con un aperitivo con los estupendos productos de la zona.

Sobrepasado el mediodía, se pudo contemplar in situ el lamentable estado de San Martín de Montalbán, uno de los motivos importantes de la Jornada. La iglesia, a cielo abierto tras la caída de la bóveda, con grietas en las paredes del ábside y muestras evidentes de inestabilidad en el arco triunfal, esperaba a los visitantes, que pudieron apreciar su hermosura de ocho siglos. D. Gregorio Díaz Ereño reflexionó aquí sobre la función que cumplieron los pequeños templos del entorno rural, y su aportación actual como referentes culturales. En su comentario no faltaron referencias a la pobre valoración que hacemos del patrimonio, por haberse perdido el conocimiento de su sentido original, y cómo muchas veces le damos importancia una vez que lo hemos perdido.
Para terminar la mañana, en el salón de plenos de Arizala tuvo lugar la conferencia de D. Javier Intxusta Laza, experto en románico y miembro de la asociación Astrolabio Románico, sobre la importancia del patrimonio románico en las zonas rurales.

Trasmitió su experiencia de años de trabajo en Valdorba, en que, junto a otras personas, ha ayudado a miles de visitantes a acercarse a la comprensión del patrimonio románico. Repasó los motivos que llevan a cada vez más público a valorar el arte románico, y lo que son sus posibilidades de conservación y transmisión: "De todos los elementos románicos que atesoramos en Navarra, sólo tendrán proyección hacia el futuro aquellos que cuenten con el amparo de la sensibilización de la población cercana". Esta sensibilización se debería concretar en encontrar a cada edificio románico un uso sostenible y específico. Por último, se detuvo en señalar las características particulares del románico de Tierra Estella, que conforman un estilo diferenciado dentro del románico navarro.
Tras la comida, la cita se situó en Santa Catalina de Azcona o de Ciriza. Can la ayuda de D. Gonzalo Arrarás Vidaurre, los visitantes pudieron sumergirse en la historia del templo y, sobre todo, descubrir una hermosísima ermita con una gran calidad escultórica en sus capiteles y canecillos, que para muchos fue la gran sorpresa de la Jornada.

La Jornada demostró el interés que suscita el patrimonio románico en nuestra sociedad. Fue valorada por la organización y colaboradores como exitosa, por lo que se espera tenga continuidad en el valle y en otras zonas de Navarra. Sin duda.
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