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ÁVILA Basílica de San Vicente
Advocación: Santos Hermanos Mártires Vicente, Sabina y Cristeta
Patrim. Hist.: Monumento Nacional Datación: Siglos XII, XIII, XIV y XV
Actualizado: 31 de marzo de 2011

Descripción
Gran iglesia de planta basilical de tres naves y seis tramos, amplio crucero marcado en planta y alzado, cripta bajo la cabecera, triforio sobre las naves laterales, tres portadas y nártex a los pies flanqueado por dos torres.

Aspectos más representativos
Iglesia
Templo de planta basilical de tres naves y seis tramos. Sobre las laterales abren a la mayor dos triforios con ventanas biforas inscritas en arcos rebajados al exterior y de medio punto al interior. El geminado se produce por medio de una arquivolta que voltea sobre una columna central a modo de mainel rematada en un capitel como motivos fitomorfos y figurados, y semicolumnas en las jambas con capiteles vegetales y zoomorfos.
La cabecera, de tres elevados ábsides sobre cripta, es precedida por un amplio transepto marcado en planta y alzado. El crucero remata en un cimborrio del siglo XIII. Junto al brazo septentrional se adosa la sacristía, edificada en 1477.
El hastial occidental se compone de un nártex de amplia embocadura con una tribuna abierta al exterior y a la nave mayor por medio de un coro. A ambos lados hay dos poderosas torres incompletas con una capilla en la zona baja.
El templo tiene tres portadas, una a medio día, otra a septentrión y la principal a poniente, de varias roscas figuradas, un vano dividido en dos mediante un juego de triple tímpano, y un apostolario en las jambas precedido por un Pantocrátor en el mainel.
El hastial meridional se encuentra protegido por un pórtico del siglo XIII que rememora las galerías porticadas románicas. Hay varios sepulcros dentro y en torno al pórtico y en otras zonas.
Nártex
Flanqueado por dos torres, la basílica cuenta a poniente con un majestuoso nártex abierto por medio de un gran arco apuntado adornado con fllorones en el intradós, del estilo de los que se observan en la girola catedralicia, que apea sobre un par de poderosas semicolumnas rematadas en capiteles fitomorfos. Al interior, en las caras norte y sur, se articula en varios niveles que, al contrario de lo común, van espesando el ancho del muro mediante un elegante juego de arcos ciegos para dar paso de una planta rectangular en la base a una cuadrangular en la bóveda. El juego de arcos ciegos comienza con el apuntado que da acceso a las capillas de las torres, continua por uno de medio punto que arranca en el ángulo y en el pretil de la tribuna, y culmina con un tercero que comparte el arranque del arco precedente y voltea sobre la línea mural del hastial occidental. De frente al espectador se presenta la fastuosa portada y sobre ella la tribuna, comunicada por unas poternas con las torres y las escaleras de caracol de acceso. El cierre del nártex se realiza por medio de una bóveda octopartita nervada emparentada con Vezelay. Los nervios, moldurados por baquetones y medias cañas, apean sobre los vértices de los arcos ciegos en cada uno de los puntos cardinales y por medio de columnllas en los ángulos. Bajo cada plemento del cascarón hay una ventana, siendo polilobuladas las del hastial occidental.
Torre
El nártex posee dos torres. La meridional se articula de la siguiente manera: un cuerpo inferior con arcos ciegos al interior y al exterior, contrafuertes y una poterna cegada. La zona baja alberga una capilla con capiteles vegetales, bóveda nervada de crucería con una clave representando a un ángel que porta el disco solar, y una ventana respiradero de la escalera de caracol con forma de Sol. El cuerpo superior se compone de un espacio abierto por medio de ventanas geminadas molduradas por un arco apuntado de gruesos baquetones. Los estudiosos no se ponen de acuerdo en si estas ventanas fueron siempre ciegas y Repullés las abrió en su restauración, o si fueron abiertas y posteriormente se cegaron para devolverlas a su estado original. La torre occidental se organiza en la base de idéntica manera, con la salvedad de que algunos arcos ciegos del interior son lobulados, los capiteles muestran pecados y vicios, y el respiradero de la escalera norte tiene una ventana con forma de Luna. El cuerpo superior también es similar al meridional, pero aquí las ventanas son ciegas. La estructura remata por medio de un tercer cuerpo, ya gótico, inconcluso que se proyectó para culminar con una aguja. Ambas torres se achaflanan en los ángulos de los cuerpos superiores para albergar una columna.
Entre las torres y sobre la embocadura del nártex se erige un cuerpo con ventanas sin terminar que oculta la bóveda a modo de cimborrio.
Triple ábside
La cabecera tiene la clásica articulación de ábside mayor flanqueado por otros dos más menores. Los tres tienen una considerable altura y esbeltez fruto del desnivel del terreno. Van precedidos de un tramo recto presbiteral y se articulan en diferentes calles por semicolumnas adosadas que parten de una alta peana y rematan en el coronamiento por medio de capiteles vegetales. Cada ábside se divide a su vez en tres registros horizontales: el inferior y más alto, que parte del suelo y ocupa hasta una imposta a media altura; un segundo en el que se abren las ventanas, de dos arquivoltas y un par de capiteles de cimacio corrido; y un tercero que llega a la cornisa, delimitado por otra imposta. El ábside tiene tres ventanas y los absidiolos dos. A no mucha distancia del suelo abren las ventanas de la cripta, totalmente restauradas.
Al interior la decoración es mucho más compleja. Los tres ábsides tienen en sus rescpectivos tramos rectos unos arcos ciegos con capiteles zoomorfos y vegetales, siendo doble la arquería en el ábside mayor. Una imposta delimita el abovedamiento, de medio cañón y cuarto de esfera.
El ábside, cuyo tramo recto se encuentra dividido en dos por un fajón que apea en semicolumnas gillotinadas, tiene una magnífica arquería ciega en el hemiciclo, vestigio del primer taller aragonés, lamentablemente oculta por el retablo barroco.
La embocadura del ábside es moldurada y se vio reformada al tiempo que se elevó el cimborrio, ya que éste causó grandes desperfectos en el crucero por el empuje de unas cargas no previstas originariamente. Los absidiolos conservan la embocadura original, doblada.
Tres naves
La división de las naves se hace por medio de pilares cruciformes con semicolumnas adosadas que parten de un elevado basamento. Cada una de las semicolumnas remata en un capitel de iconografía variada a base de vegetales y bestias. Igual decoración presentan los capiteles de las ventanas, abiertas en cada tramo. Mención a parte merece la decoración de la cabecera, descrita en su correspondiente apartado. Hay junto a la bajada a la Cripta de la Soterraña un considerable fragmento de verja románica.
Portada
Tres son las portadas de ingreso a la basílica:

- Portada septentrional: es la más deteriorada a causa de su orientación y de las intervenciones sufridas. Encajonada por un refuerzo de piedra granítica, consta de cuatro roscas alternas de boceles y rosetas, que apean en columnas y sobre jambas. Dos pares de columnas sobre elevadas peanas rematan en capiteles con aves afrontadas, grifos, leones de lomo arqueado y arpías. Los cimacios son de flores tetrapétalas inscritas en tallos enroscados y zarcillos.

- Portada meridional: consta de siete arquivoltas alternas de boceles y rosetas que apean en columnas y jambas exceptuando las dos más internas, que fueron alteradas para encastrar las figuras que más abajo trataremos. Los capiteles, cuatro, muestran aves afrontadas, leones de lomo arqueado, cuadrúpedos afrontados y dos figuras sedentes (un hombre y una dama). Los cimacios son de flores inscritas en entrelazos y zarcillos. En la rosca interna hay un Crimón Trinitario. Cinco grandes figuras se ven en las jambas internas. A la izquierda, dos forman una bellísima Anunciación algo más tardía que el resto de la talla monumental de la portada. A la derecha, frente a la Anunciación, hay una figura regia y, más hacia el exterior, otras dos placas, una con un hombre y otra con una mujer que, tradicionalmente, se han identificado con el propio San Vicente y su hermana Santa Sabina, aunque no hay pruebas de ello.

- Portada occidental: es la más monumental de todas. Cobijada por el nártex, consta de cinco arquivoltas decoradas al máximo. Siempre por dovela, la primera tiene grifos, centauros, sirenas, basiliscos, arpías... presas de una maraña vegetal que parte de una monstruosa cara en la clave. La segunda, también por clave, tiene una serie de hojas enroscadas helicoidalmente. La tercera está compuesta por unas bellas y deterioradas flores caladas. La cuarta presenta palmetas enroscadas y, la quinta, un grueso baquetón con arquillos que cobijan un par de esferas cada uno. Florecillas y botones unen cada una de las arquivoltas. La chambrana es de tallos y flores caladas. Por encima, sirviendo de apeo al pretil de la tribuna, hay unos arquillos que apean en hojas carnosas rematadas en castilletes y que cobijan a una serie de figuras de resucitados. El tímpano, triple, está emparentado con los de Sainte-Marie d´Oloron, Morlaas y otras del sur de Francia. Dos tímpanos menores dispuestos sobre cada uno de los dos ingresos son volteados por un tercero mayor con la luz de toda la portada. Mostrando la parábola de Lázaro y el rico Epulón, el izquierdo está representado por el momento en que el pobre acude a la mesa del rico y, el derecho, la muerte de Epulón y la ascensión del alma de Lázaro a los Cielos. La parte inferior de la portada se arcicula en dos registro de columnas. Las más bajas son lisas y entorchadas y tienen capiteles escatológicos y con vicios. Sobre ellas, diez de los doce Apóstoles se disponen por parejas al más puro estilo mateano. En las jambas de ingreso, frente al parteluz, se encuentran San Pedro y San Pablo, pudiéndose identificar tan solo a San Andrés entre el resto del grupo. Los capiteles dispuetos sobre las cabezas apostólicas son fitomorfos a excecpción de los extremos, que uno muestra unas bestias y el parejo un Asnus Liram. En el mainel, sobre una columna entorchada y estriada y un capitel que representa a Daniel en el foso de los leones o, posiblemente, el momento en que es visitado por Habacuc, se muestra majestuoso Cristo resucitado. Las ménsulas muestran dos cabezad de bóvidos y dos figuras demoníacas que devoran a los impíos. A día de hoy, todo el pórtico se encuentra elevado respecto al nivel original del terreno.
Arquivoltas
Como norma general, ya que los detalles se tratan en los iconos de "portada" y "ventana", comentar que las arquivoltas que se pueden ver en la basílica son lisas, baquetonadas, con animales entre tallos, fitomorfas, con palmetas, o con florones de seis y ocho pétalos.
Capiteles
Sería tarea harto compleja enumerar todos y cada uno de los capiteles de la basílica, por lo que se van a resumir en varios grupos:

- Naves: fitomorfos con acantos, volutas, hojas carnosas, folíolos, helechos, centauros, sirenas, felinos...

- Absidiolo norte: aves afrontadas, leones de lomo arqueado, garzas enroscadas, grifos, bestias de varias cabezas.

- Absidiolo sur: hombres en cuclillas y con los pies atados, aves, figuras humanas y bestias varias.

- Ábside: aves, leones, bestias, un castillo, un elefante con un castillete sobre el lomo (en el presbiterio); el Sacrificio de Isaac, escenas de juglaría, mujeres mesándose los cabellos, leones afrontados, la despedida del caballero y la dama, entre otros (arquería ciega del hemiciclo).

- Triforios: vegetales, aves, cuadrúpedos, caras grotescas vomitando tallos vegetales, mixtos de vegetales y cuadrúpedos, sirenas, arpías, basiliscos.

- Ventanas: repiten la temática vegetal, de cuadrúpedos y de aves.

Añadir los que se comentan en las capillas de las torres y en las portadas.
Ventana
Las ventanas que dan luz a las naves laterales son de dos arquivoltas. La interna, baquetonada, apea sobre un par de columnas con capiteles fitomorfos y zoomorfos (ver icono sobre los capiteles). La externa lo hace sobre el espesor del muro. Trasdosea una chambrana lisa.
Las ventanas de la nave mayor están parcialmente cegadas desde que las cubiertas laterales fueran elevadas en la restauración de Repullés y Vargas. Son de una arquivolta y se decoran en la arista por un baquetón contínuo.
Ya en la cabecera, las ventanas del ábside mayor son de dos arquivoltas y se articulan exactamente igual que las de las naves laterales, con la salvedad de que las dos roscas son lisas en arista. Las de los absidiolos siguen el mismo patrón, pero sólo tienen una arquivolta.
Para saber más sobre el resto de ventanas, ver los iconos de "torre" y "nártex".
Canecillos
La basílica presenta una decoración en los coronamientos que va de la más simple en el muro norte, a la más ornamentada y trabajad en el muro sur.
La cabecera muestra un alto número de canecillos tradicionales en los que se ven hojas carnosas, cuadrúpedos tales como canes y ciervos, bestias diversas, grifos, así como alguna cabeza humana. La talla es notable y con mucho detalle.
La cornisa meridional de la nave mayor fue totalmente reemplazada en la restauración de Repullés y Vargas por el tallista Tarragó a partir de la original. De una calidad artística muy compleja y evocación franca, se compone de unos arquillos que apean en modillones con carnosas hojas y alguna que otra figura, bajo los cuales se disponen grifos, arpías, basiliscos, figuras grotescas y lividinosas... Y por debajo, completando tan rica cornisa, metopas con florones, hojas de botón, amén de otras figuras como la de un hombre enseñando sus genitales. Digna de admirar aun no siendo la original (de ella, se expone alguna pieza en el Museo de Ávila, sito en la iglesia de Santo Tomé). Respecto a la cornisa meridional de la nave lateral, muestra rollos en diversas poses.
El muro norte, cuya cornisa fue de lo último en hacerse en las obras de la basílica, cierra con una cornisa similar a la meridional, aunque aquí los arquillos son menos profundos, carecen de decoración, y ellos mismos forman su apoyo mediante falsos modillones lisos.
Crismón
La portada meridional tiene un Crismón trinitario tardío encastrado en la arquivolta más interna. Presenta un travesaño en la letra Ro alusiva al Padre.
Sepulcro
El cenotafio que, según la tradición alberga los restos de San Vicente, es una joya del románico tardío español. Sobre la losa del suelo, seis haces de columnas pareadas y otras cuatro torsas en las esquinas sujetan el cuerpo superior. Dividido en dos niveles, el inferior tiene arcos pentalobulados que apean en los capiteles fitomorfos de las columnas. En las enjutas y cobijados por arcos perlados, músicos y monjes acompañan a las tablas que albergan, dos por cada cara del ángulo exceptuando a levante, a los doce Apóstoles.
Sobre una imposta de entrelazos y carnosas hojas, un tejadillo de escamas se retrae hasta el segundo nivel, dedicado a la historia de los tres Santos Hermanos Mártires. Dividido en cinco registros por lado al típico estilo de "viñetas", en el norte podemos ver el momento en que San Vicente es conducido ante el procurador romano por ser Cristiano, cuando es condenado por no rechazar a su fe, la súplica de perdón por parte de Santa Sabina y Santa Cristeta, la liberación de San Vicente y posterior arrepentimiento de Daciano, y la huída a Ávila de los tres hermanos. En el lado sur se ven los martirios que sufrieron al ser apresados y despojados de sus ropas (nótese que San Vicente es el único que oculta su sexo), cuando son descoyuntados en infernales máquinas aspadas, y cuando finalmente son aplastados por grandes piedras en lo que dos ángeles portan al cielo las almas de los hermanos. A continuación, tras haber sido despeñados los cuerpos por un berrocal, se muestra el instante en que el Judío, hombre que se mofó del triste final de los martirizados, pide arrepentimiento tras ser atacado por una serpiente que salió de las piedras donde yacían los cuerpos torturados. Finalmente se ve de nuevo al Judío, ya arrepentido, levantando la primera iglesia que albergara los cuerpos martiriales.
El lado occidental, sobre un atlante, es presidido por un Pantocrátor dentro de la mandorla mística, coronado por un baldaquino que apea en una estructura torreada, y flaqueado por el toro de Lucas y el león de Marcos. Debajo se encuentra la rosa juradera, donde los reos eran obligados a jurar su inocencia o culpabilidad, así como los nobles su obediencia y vasallaje.
El lado oriental tiene una preciosa Epifanía completada con la representación del viaje de los Reyes Magos y el sueño de éstos.
Cripta
La cripta de la Soterraña, donde se venera a la Patrona de Ávila (Virgen de la Soterraña), sirve de nivelación y apoyo a toda la cabecera. Con la misma planta que ésta, se presenta internamente como tres ábsides no muy altos. El meridional tiene a poniente un afloramiento rocoso que, según la tradición, es la roca por la que fueron despeñandos los tres Hermanos Mártires. La cripta recibe luz del exterior por medio de ventanas restauradas.
Escultura de madera
En la cripta se venera a la Virgen de la Soterraña, patrona de Ávila. La talla, policromada, data del siglo XIII y presenta un esquema tradicional románico. La Madre hace las veces de trono para el Hijo de Dios, sentado en su regazo bendiciendo con la diestra.
Arcosolio
En un extremo de la nave central y bajo el crucero se encuentra el cenotafio de San Vicente, preciosa obra de finales del románico. Se alberga bajo una pérgola con forma de pagoda de siglos posteriores y que obligó a picar los extremos del sepulcro. Es de planta rectangular. Dos pisos se elevan sobre un podio adornado con florones y tallos. El piso inferior se articula por medio de arquerías pentalobuladas que voltean sobre fustes estriados y decorados. En los ángulos son cuádruples y en algún caso torsos. Soportan dos a dos el colegio apostólico, mientras que en las enjutas de las arquerías se ven clérigos y músicos. El piso superior narra la historia de los hermanos mártires. En una sucesión de placas, se ve su huída tras honrar la fe verdadera y posteriormente el martirio, dejando una anotación a la leyenda del Judío y la construcción del primer templo que venerara a los santos. En los lados menores se puede ver, a poniente, un Pantocrátor sobre un atlante, y la Epifanía junto con el sueño de los Magos a levante. Es de destacar, además, la ornamentación vegetal de las impostas y las cubiertas techadas mediante escamas.

Información práctica

Acceso

  • Coordenadas UTM:
    • Datum ED-50 (cartografía española): 30 X=356723.31 Y=4502383.27
  • Localización en Google Maps
  • Cómo llegar: La basílica se encuentra en la Plaza de San Vicente (Atrio de San Vicente) y frente a la puerta del mismo nombre de la muralla. Hay varias opciones para llegara a Ávila: RENFE; Red de Carreteras del Estado: desde Madrid por la A6 tomando el desvío de la N110 o por la M505 (AV505). Desde Valladolid por la N601 y luego por la N403.
  • Accesibilidad: Buena accesibilidad. La entrada posee una rampa que facilita el acceso a personas con movilidad reducida.
  • Aparcamiento: La Plaza del Mercado Grande posee aparcamiento de pago subterráneo. También se puede aparcar gratuitamente en el Paseo del Rastro, en una explanada. Las principales calles de la ciudad se encuentran reguladas por parquímetros.

Visita

  • Horario: De lunes a sábado de 10:00 h. a 18:30 h. (de mayo a octubre); de 10:00 h. a 14:30 h. y de 16:00 h. a 18:30 h. (de noviembre a abril); domingos y festivos de 10:00 h. a 14:00 h. y de 16:00 h. a 18:00 h.
  • Información: Existen paneles informativos. Disponibilidad de folletos.
  • Llaves: No procede.
  • Fotos: Solicitar permiso. Se permite flash. Se permite trípode
  • Iluminación: El edificio cuenta con iluminación general buena. El triforio, no visitable salvo con autorización del Obispado, cuenta con una iluminación más rudimentaria a base de sencillas bombillas.

Estado de conservación

Entorno amplio

  • General: Bueno. Rodeado por diferentes calles y parques, su emplazamiento es característico de la zona junto con las murallas.

Entorno inmediato

  • General: Bueno. La basílica carece de edificaciones adosadas. A medio día se extiende una plataforma peatonal escalonada. Una zona ajardinada, mejor o peor conservada, rodea los lados restantes del edificio.

Edificio

  • Bóvedas: Bueno. Tras las restauraciones acometidas en el último siglo y medio, y a pesar de los desperfectos del crucero al ceder las cargas cuando se hizo el cimborrio en el siglo XIII, el estado de las bóvedas es impecable.
  • Escultura: Bueno. Salvo en la trasera del Retablo Mayor del ábside, que se encuentra algún capitel picado ahí donde ancla el retablo, los demás capiteles de la basílica se encuentran en buen estado.
  • Muros: Bueno. Tras las restauraciones acometidas en el último siglo y medio, el aspecto de los muros es impecable.
  • Puertas: Bueno. Tras las restauraciones acometidas en el últimos siglo y medio, y a pesar de la lógica erosión, las portadas se encuentran en buen estado.
  • Tejado: Bueno. Tras las restauraciones acometidas en el últimos siglo y medio, las cubiertas se encuentran en buen estado.
  • Torre: Bueno. Tras las restauraciones acometidas en el último siglo y medio, las torres del nártex se encuentran en buen estado.
  • Ventanas: Bueno. Tras las restauraciones acometidas en el último siglo y medio, las ventanas se encuentran en buen estado.

Contenido

  • General: Bueno. Los bienes que se pueden contemplar dentro de la basílica (retablos, sepulcros, pila bautismal, tallas) se encuentra en buen estado.

Intervenciones anteriores

La Basílica de los Santos Hermanos Mártires Vicente, Sabina y Cristeta ha sufrido varias intervenciones a lo largo de su historia. Resumiendo todas las actuaciones en tres grandes campañas, las principales que ha visto el edificio y que se desarrollaron en todos y cada uno de sus elementos, reseñar que D. Andrés Hernández Callejo hace una gran primera restauracion entre 1850 y 1861; D. Vicente Miranda y Bayón realiza una segunda, breve y muy polémica, entre 1882 y 1884; y D. Enrique María Repullés y Vargas retoma el trabajo en una tercera gran restauración desde 1884 hasta 1909.


Bibliografía

Impresa

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Digital

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