49. Libros iluminados: LOS BEATOS
© FRANCISCO JAVIER OCAÑA EIROA

El Arte Románico no sólo derrochó talento y esplendor en la construcción y decoración de sus iglesias, sino que reflejó también su belleza en los libros iluminados por los copistas e iluminadores de los monasterios. Unos estaban destinados directamente a las funciones litúrgicas, como Biblias y Evangeliarios. Otros a la instrucción de los monjes.

Entre estos últimos podemos reconocer a los que modernamente se reconocen como Beatos, por ser una asignación específica a un nombre propio y una comarca, (Beato de) la Liébana, como posible inductor de una reconocida familia de libros iluminados, que comenzó en la Alta Edad Media, pero que tuvo pleno desarrollo en la época del Arte Románico, configurando una de las mayores glorias de la historia del arte hibo, digna de ser reconocida como Patrimonio de la Humanidad.

Beato es nombre medieval de varón, el masculino de Beatriz que pasó a nuestra onomástica como Beatriz, mientras que el de Beato quedó sin uso. Fue un personaje histórico que vivió como monje en un monasterio de la comarca asturiana medieval de los valles de la Liébana, hoy perteneciente a Cantabria, como lo atestiguan diferentes fuentes documentales. Escribió en el año 785 un libro, el Apologético, en contra del arzobispo de Toledo defendiendo la paternidad carnal de Cristo y no por adopción, como reclamaba su opositor Elipando. Se le atribuye también la confección hacia el año 776 de uno de los libros más famosos de la Edad Media española, Comentarios al Apocalipsis de San Juan, en el que desgrana instrucción y comentarios al famoso tratado del profeta.

El libro está compuesto de una serie de piezas, no en todos los Beatos igual, aunque sean unitarios en la posesión de las más importantes, como es la presencia continua del Comentario, y otras afines. Todos están escritos sobre pergamino en dos columnas con iluminaciones a un cuarto de página, página entera y doble página. Para exponer sus comentarios al texto del título se utilizan en forma de sentencias breves diversos autores de la literatura eclesiástica antigua, como: Jerónimo, Agustín, Ambrosio, Eulogio, Gregorio Magno, Apringio, Isidoro, Ticonio, Ireneo, entre otros.

Pero la fama no la ganaron Beato y su libro por la avidez en refundir y comentar textos anteriores, que vendría a ser una obra de profunda transformación espiritual, de edificación y elevación moral, sino por las iluminaciones que acompañaban dichas explicaciones. La primera edición del Comentario, hoy inexistente, debió ver la luz en el año 776, sería el primer Beato conocido que llevarían ya las iluminaciones que después sirvieron de copia a los demás.

El tiempo haría que pasase a otros monasterios y por la atracción de las pinturas, sumada a la utilidad del texto, fuese copiado en numerosas ocasiones respetando en lo posible el texto y reproduciendo las iluminaciones del primer manuscrito con la distinta habilidad y capacidad de los iluminadores que se atenían al modelo original, pero adaptándose al momento de su reproducción, de ahí que podamos hablar de Beatos de estirpe mozárabe, románica y protogótica.

Beato de Fernando y Sancha. Los cuatro jinetes del Apocalipsis

Hoy se guardan, enteros o en partes, 25 ejemplares que adquieren indistintamente el nombre del monasterio donde se copió, del donante, del copista, o el lugar de su actual pertenencia y reposo. Así podemos hablar del Beato de Fernando y Sancha o Facundo, del Beato de Londres o de Silos, del Beato Morgan o de San Miguel de la Escalada, del Beato de Valcavado o de Valladolid, etc.

Resulta extraño que un lugar tan apartado de la geografía y del cosmopolitismo cultural pudiera ser el receptáculo de pinturas tan hermosas. Al principio no estaban enmarcadas y no tendrían fondos de colores. Después aparecerían con un enorme colorido de tonos fuertes en bandas paralelas. Llama poderosamente la atención la eliminación de toda sugerencia de volumen o ilusión espacial, por el predominio de la línea y el color. Se desarrollan con prioridad absoluta de la figuración plana e intensidad colorista, que se reproducen en los aproximadamente 300 folios de los libros mejor conservados, en los que habrían unas 100 iluminaciones. La plástica se somete a la habilidad del iluminador para dar figuraciones diferentes del mismo modelo, que varían mucho desde los primeros a los últimos.

Las iluminaciones se atenían directamente a los párrafos del texto de San Juan, que Beato después comentaba según su conocimiento y saber. Las pinturas no refieren más que lo que el profeta tuvo como visión, representando un testimonio gráfico de lo por él relatado. Se realizó tal labor en forma de comic, con expresiones comunes y claras de los elementos textuales, con frases escritas que todavía pudieran aclarar más la relación del texto profético y la iluminación.

Resulta imposible extenderse más en las explicaciones debido a lo complicado del asunto y las infinitas posibilidades de los distintos comentarios y pinturas, por lo que vamos a cerrarlo con un texto evangélico del Apocalipsis de San Juan ilustrado en el Beato de Fernando y Sancho, también llamado Facundo por el nombre de su iluminador, copiado en el año 1047 que actualmente se encuentra en la Biblioteca nacional de Madrid, y que es representativo del modelo de los Beatos románicos.

LA VISIÓN DE LOS CUATRO JINETES.

Lib. 6, 1-8. “Miré y vi aparecer un caballo blanco. El que lo montaba tenía un arco; se le dio una corona y marchó victorioso, dispuesto a vencer... y salió otro caballo de color rojo. Al que lo montaba se le entregó una gran espada con poder para arrancar la paz de la tierra y hacer que los hombres se degollaran unos a otros... Miré y vi aparecer un caballo negro. El que lo montaba tenía una balanza en la mano... Miré y vi aparecer un caballo amarillento. El que lo montaba tenía por nombre Muerte y el Abismo lo seguía. Y se les dio poder sobre la cuarta parte de la tierra para causar la muerte por medio de la espada, el hambre, la peste y las fieras terrestres”


01.- Causas de su aparición
02.- Modos, estudios y maneras
03.- La unidad medieval
04.- Herencias y realidades
05.- Un mundo en expansión
06.- Circunstancias y variaciones del nombre "Arte Románico"
07.- Atracción y deleite
08.- La España del Arte Románico
09.- Promotores y mecenas
10.- Artista y artesanos
11.- Clasificación del Arte Románico
12.- El Primer Arte Románico
13.- El Segundo Arte Románico
14.- El Tercer Arte Románico
15.- Las escuelas regionales
16.- El monasterio: Fundamento y desarrollo
17.- La arquitectura monacal
18.- La arquitectura
19.- Del buen cálculo de la obra
20.- El muro
21.- Los ábsides
22.- Las bóvedas
23.- El altar
24.- Las iglesias porticadas
25.- El claustro I
26.- El claustro II
27.- La puerta
28.- El tímpano
29.- Las portadas
30.- Los puentes
31.- El Pórtico de la Gloria
32.- La escultura I
33.- La escultura II
34.- Monstruos y animales
35.- Las sirenas
36.- Maiestas Domini y Tetramorfos
37.- El Agnus Dei
38.- La Psicostasis
39.- La Dextera Domini
40.- El crismón
41.- La mujer adúltera
42.- La pintura
43.- Las pinturas del Panteón Real de León
44.- La pintura en los altaresrfebrería
45.- Orfebrería
46.- Esmaltes
47.- Eboraria
48.- Theotokos, la Madre de Díos
49.- Libros iluminados: los Beatos
50.- A modo de conclusión
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