38. LA PSICOSTASIS
© FRANCISCO JAVIER OCAÑA EIROA

El Arte Románico, dentro de sus planes de la pedagogía esculpida, elaboró una serie de temas iconográficos fijos. Aparecían representados de modo análogo en gran número de iglesias. Entre ellos se encontraba la psicostasis, del griego yuch, soplo, aliento vital, alma - stasis, lucha, disputa; entendido en el mundo cristiano como el pesaje de las almas.

Se trata de la representación de la figura del arcángel San Miguel como portador de una balanza con dos platillos. En uno de ellos puede aparecer una cabeza, un pájaro, un bulto indeterminado, que vendría a ser el símbolo del alma del muerto, que se somete a pesaje con el contrapeso de sus acciones, que estarían figuradamente en el otro platillo.

A San Miguel se le opone el demonio que, de forma siempre tramposa, trata de que el platillo de su lado tenga mayor peso, y de ese modo llevarse el alma al infierno. A veces lo hace tratando de poner sus dedos o su mano. Otras por animal interpuesto, como sucede con una serpiente que hace esa labor desequilibradora en la portada de Sanguësa.

La psicostasis en el mundo cristiano es la expresión del convencimiento de que el hombre sobrevive en sustancia después de la muerte. Era fundamento principal de los escritos bíblicos y motivo de la Redención. Constituía la profundización en el mundo escatológico como una determinante aseveración del mundo no visible. Era representación iconográfica de salvación o condenación, según la inclinación de los platillos de la balanza.

Pero ese mundo de posibilidad ultraterrena no es exclusivo del cristianismo, sino que es materia compartida por otras culturas y religiones, como la musulmana, que tanta influencia recibe de la Biblia.

La psicostasis no es una creación cristiana, sino que estaba presente ya en el mundo egipcio, en el que lo que se pesaba era el corazón del muerto, que reposaba un una pequeña urna en uno de los dos platillos. En el otro aparecía una pluma, símbolo de la ley, del orden cósmico. El corazón representaba la sede de los sentimientos, de la inteligencia, a la vez que censor de la conducta religiosa y moral. En la escena, muy representada en el Libro de los muertos, aparecen también entronizados y manejando la balanza diversos dioses: Anubis, Osiris, Thot, Horus. Anubis es referido en los textos como “el que pesa los corazones”.

Fue el ritual egipcio lo suficientemente perdurable en el tiempo como para ser conocido por los romanos en sus conquistas, y por los griegos en sus contactos con la civilización de su origen, quines con más o menos transformaciones espirituales lo adaptaron a sus creencias, aparte de reintroducir la balanza como signo de justicia y signo de la ley.

Con este último atributo de exhibición de la balanza lo encontramos en el zodíaco, mitología de origen antiguo, pero muy presente en el arte clásico y en el mundo medieval, como lo demuestra la excelencia de su representación en la fachada sur de la colegiata de San Isidoro de León, o el espléndido conjunto labrado por Giuseppe Antelami para la catedral de Parma.

Su implantación en el universo cristiano parece venir de la mano de los cristianos egipcios, los coptos, en contacto con el mundo simbólico de la religión predominante en la región del Nilo. Más tarde había de propagarse rápidamente por esos creyentes como un floreciente culto a San Miguel, que se extendería a continuación por oriente y occidente.

Psicostasis de la iglesia navarra de Artaiz

La primera aparición en la iconografía religiosa parece ser la Cruz de Muisedoch, en el siglo X. Después será corriente en el siglo XII, tanto en escultura como en pintura o miniatura.

El signo de la balanza, en cualquiera de los contextos anteriores, vendría a ser una sentencia inapelable, la aplicación de la justicia divina sin perdón ni intercesión posible, y sin misericordia. Sería el premio que se disfrutaría en compañía de la divinidad por el respeto a la ley religiosa, o el castigo que supondría la no presencia de la misma.

Esa situación en el mundo cristiano se expresaba con la figura de San Miguel portando una balanza. Lo hacía como representación mediática, porque quien tiene la capacidad de la justicia divina es el Padre, que en algunos programas iconográficos, como el de Sanguësa, se incorpora a la escena general en la separación de los condenados y salvados en el ejercicio del Juicio Final.


01.- Causas de su aparición
02.- Modos, estudios y maneras
03.- La unidad medieval
04.- Herencias y realidades
05.- Un mundo en expansión
06.- Circunstancias y variaciones del nombre "Arte Románico"
07.- Atracción y deleite
08.- La España del Arte Románico
09.- Promotores y mecenas
10.- Artista y artesanos
11.- Clasificación del Arte Románico
12.- El Primer Arte Románico
13.- El Segundo Arte Románico
14.- El Tercer Arte Románico
15.- Las escuelas regionales
16.- El monasterio: Fundamento y desarrollo
17.- La arquitectura monacal
18.- La arquitectura
19.- Del buen cálculo de la obra
20.- El muro
21.- Los ábsides
22.- Las bóvedas
23.- El altar
24.- Las iglesias porticadas
25.- El claustro I
26.- El claustro II
27.- La puerta
28.- El tímpano
29.- Las portadas
30.- Los puentes
31.- El Pórtico de la Gloria
32.- La escultura I
33.- La escultura II
34.- Monstruos y animales
35.- Las sirenas
36.- Maiestas Domini y Tetramorfos
37.- El Agnus Dei
38.- La Psicostasis
39.- La Dextera Domini
40.- El crismón
41.- La mujer adúltera
42.- La pintura
43.- Las pinturas del Panteón Real de León
44.- La pintura en los altares
45.- Orfebrería
46.- Esmaltes
47.- Eboraria
48.- Theotokos, la Madre de Díos
49.- Libros iluminados: los Beatos
50.- A modo de conclusión
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