33. LA ESCULTURA II
© FRANCISCO JAVIER OCAÑA EIROA

El Arte Románico dedicó especial atención a la escultura en la concepción de su plástica.

Lo hizo comprendiendo la importancia que tendría para enriquecer la arquitectura que trataba de ocupar. Los primeros ensayos del Primer Arte Románico resultaron significativos en la poca atención que se le había prestado. Prueba de ello son los escasos ejemplos de escultura en esa época, si exceptuamos los realizados en las fachadas de Saint Genis les Fonts, San Andreu de Sureda y Sta Mª de Arles, como ya señalamos, con interesantes dinteles, pero muy alejados de los modelos posteriores.

Habría que esperar a los finales del siglo XI para empezar a ver obras escultóricas de alcance en el románico español. Aparecen en las emblemáticas iglesias de la catedral de Jaca, en la de San Martín de Frómista y en la catedral de Santiago, así como serían de esperar en los edificios no presentes que se desarrollaron en esas cronologías, entre los que habría que contar con las desaparecidas iglesias de Cardeña, Silos, las catedrales de Burgos o Astorga, que debían configurar un conjunto notable de la escultura románica en el Segundo Arte Románico, de plenitud y madurez de formas a juzgar por lo conservado.

No sólo sería la etapa de introducción, aparición y asentamiento, sino de brillantez histórica o heroica que nos conduciría al resultado final del Estilo 1200.

Es ahora cuando se va a recomponer la estatuaria románica intentando reverdecer cánones de la antigüedad clásica con la recuperación del capitel corintio, lleno de hojas de acanto en sus formaciones vegetales, y las distintas figuraciones humanas encajadas en esas formas cónicas, o las de su presencia en fachadas y relieves. Se notará el clasicismo de los maestros que beben de las artes suntuarias, de las placas y los sarcófagos antiquizantes que la historia y los lugares ponían a su disposición.

Dentro de las nuevas realidades escultóricas habrá edificios y maestros que inundarán zonas determinadas y fábricas concretas con sus impulsos y modos de hacer. Sucede con el maestro de Jaca que posteriormente actúa en Frómista, o el maestro de San Juan de la Peña que tendrá influencia en las obras aragonesas cercanas a ese monasterio como en Ejea de los Caballeros, Santiago de Agüero, o en el claustro de la catedral de Huesca. El maestro Mateo sufrirá la copia de la puerta oeste, o del Paraíso, de la catedral de Orense, al tiempo que extiende su impronta sobre otras obras de Galicia como la iglesia de San Juan de Portomarín, resultado más importante de esa influencia.

Se cierra así el panorama del final del siglo XI y mitad del siglo XII, con la excepción cronológica de lo ya admitido para el maestro Mateo.

 

      Santiago de Platerías                    Daniel, Pórtico de la Gloria

Será después de la segunda mitad del siglo XII y el primer tercio del siglo XIII cuando se multiplicarán las canterías en nuestro país y florecerá grandemente la escultura monumental. Es el momento de la fiebre constructiva en España que el monje Gabler situaba al comienzo del año 1000 en Francia. Será también el momento clave de la liberación de la escultura de los tímpanos y de los capiteles invadiendo las fachadas de Ripoll, Estella, Sangüesa, Carrión, Leyre, Sos, Santiago o Ávila.

Es el momento de la eclosión. En algunos casos del amontonamiento sin sentido, de las reubicaciones de piezas, de la falta de criterio en las instalaciones de las figuras como son los casos de Leyre, Sangüesa, Estella y Platerías, aunque en León, Ávila y Carrión parezca comprenderse mejor los alineamientos de las imágenes.

La pedagogía rebasaba el ámbito para el que había sido concebida, el de los capiteles, las puertas, las arquivoltas, y a mucho forzar el de los tímpanos. Era como si existiera una imperiosa necesidad de ampliar la exposición de los conceptos teológicos y se procurara más espacio para ello, semejando arcos triunfales de la romanidad en los que se exhibían los trofeos del héroe y de todos sus atributos.

La catedral de Santiago fue el mejor ejemplo de lo descrito, pues el Códice Calixtino, escrito hacia 1140, informaba ampliamente de las figuras de las tres fachadas existentes. Hoy no nos es posible observar tal espectáculo porque la fachada norte, o de Azabachería, fue suprimida para construir la actual y muchas de sus esculturas trasladadas a la fachada sur o de Platerías, donde fueron acumuladas sin el sentido original, trastocando la ubicación de las existentes en Platerías al absorber otras de diferentes lugares de la catedral y distintas canterías. Con respecto a la fachada principal, las ultimas investigaciones no la conciben como construida, sino como imaginada por el cronista del códice, pero ello no elude la realidad de un mundo abigarrado de figuras en los muros norte y sur de la catedral románica de Santiago.

La llegada del Estilo 1200 con su naturalismo vegetal y humano también habría de notarse en las fachadas, como ocurre en la de San Miguel de Estella, o en la estatuaria general del Pórtico de la Gloria, al que hemos dedicado un largo capítulo de esta crónica artística.

Con la presencia y representación de este estilo puede darse por acabada la aventura de la escultura románica en la Edad Media, para empezar a pensar en modelos mucho más estilizados y risueños que aparecerán al calor de las nuevas tendencias francesas que se irán instalando en las catedrales góticas del momento.

No es lugar ni ocasión para discutir la primacía de una forma sobre otra porque ambas son excelentes realidades artísticas, pero a nadie se le puede negar la capacidad de optar. Quien suscribe estas líneas hace mucho tiempo que se enamoró de Silos, de Sangüesa, de Estella, de Jaca, de Leyre, del Santiago de Platerías, y sobre todo del Daniel del Pórtico de la Gloria.


01.- Causas de su aparición
02.- Modos, estudios y maneras
03.- La unidad medieval
04.- Herencias y realidades
05.- Un mundo en expansión
06.- Circunstancias y variaciones del nombre "Arte Románico"
07.- Atracción y deleite
08.- La España del Arte Románico
09.- Promotores y mecenas
10.- Artista y artesanos
11.- Clasificación del Arte Románico
12.- El Primer Arte Románico
13.- El Segundo Arte Románico
14.- El Tercer Arte Románico
15.- Las escuelas regionales
16.- El monasterio: Fundamento y desarrollo
17.- La arquitectura monacal
18.- La arquitectura
19.- Del buen cálculo de la obra
20.- El muro
21.- Los ábsides
22.- Las bóvedas
23.- El altar
24.- Las iglesias porticadas
25.- El claustro I
26.- El claustro II
27.- La puerta
28.- El tímpano
29.- Las portadas
30.- Los puentes
31.- El Pórtico de la Gloria
32.- La escultura I
33.- La escultura II
34.- Monstruos y animales
35.- Las sirenas
36.- Maiestas Domini y Tetramorfos
37.- El Agnus Dei
38.- La Psicostasis
39.- La Dextera Domini
40.- El crismón
41.- La mujer adúltera
42.- La pintura
43.- Las pinturas del Panteón Real de León
44.- La pintura en los altares
45.- Orfebrería
46.- Esmaltes
47.- Eboraria
48.- Theotokos, la Madre de Díos
49.- Libros iluminados: los Beatos
50.- A modo de conclusión
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