32. LA ESCULTURA I
© FRANCISCO JAVIER OCAÑA EIROA

El Arte Románico consiguió una de sus más altas cotas plásticas en la calidad de su escultura, que se incorporó de forma eficiente y con soberbia maleabilidad a la arquitectura como gran apartado identificador. .

Esa producción escultórica se desarrolla entre los toscos relieves del Primer Arte Románico en los tímpanos de Fonts y Sureda, y las importantes fachadas del segundo Arte Románico de Carrión, Ripoll, Leyre, Sangüesa, Estella y Soria, o se encuentra de forma abundante en los claustros de Silos, San Juan de la Peña, San Pedro de la Rúa, Pamplona o Soria, sublimándose en el Pórtico de la Gloria con la llegada del maestro Mateo a finales del siglo XII, ya muy presente el Tercer Arte Románico, tanto en arquitectura como en escultura.

Todas las etapas escultóricas mostraron la enorme personalidad que revelaban las conexiones con los eventos que estaban sucediendo en el universo escultórico del mundo románico. Ocurría lo mismo con la arquitectura, al acomodarse a los nuevos centros de producción, aunque las influencias recibidas no solapaban totalmente la capacidad de una importante producción autóctona.

Llama poderosamente la atención tanta proliferación en tan poco tiempo, sobre todo después de la sequía de los siglos anteriores. Era como si en las palabras del monje Gabler “el manto blanco de iglesias” se hubiera olvidado de mencionar el ornato de todas esas construcciones, porque estalló a la misma hora y en los mismos edificios que se estaban levantando después del año 1000, aunque hubiera que esperar a la segunda mitad de ese siglo para percatarse de la eclosión escultórica.

Respondía su instalación a varios factores. La causa primordial era la evangelización de los fieles que disfrutaban de su visión. Era la enseñanza de las cosas de la fe por otros medios. El necesario adoctrinamiento que se instalaba en los lugares más apropiados del monumento: en las puertas, en los dinteles, en los capiteles que observaban quienes oían y veían la misa dominical. En cualquier lugar que fuera necesario para complementar la homilética de los clérigos, que de ese modo veían cumplidos sus deseos de integrar todo el edificio en función sacra.

Pero también respondía al gusto por la ornamentación, pues había escultura que mostraba elementos vegetales, animales y geométricos, como un complemento diferente de las figuras religiosas. De tal modo que no es nada raro encontrar en la iglesia de Frómista un capitel con la historia clásica del cuervo y el zorro, o asombrarnos de la gran cantidad de monstruos que existen en los capiteles del claustro de Silos, que, a priori, no deberían estar en un claustro de monjes.

La principal misión de la plástica escultórica románica es su dedicación a la pedagogía evangélica con temas de fácil reconocimiento y alusión clara a la virtud o pecado que se pretendía reconvenir o penalizar. Alcanzaba la dimensión de Biblia ilustrada para ignorantes, la alfabetización de adultos e iletrados.

 

Castigo de la lujuria y la maledicencia. Museo de la catedral de Santiago. Posible procedencia del Pórtico de la Gloria

La figura, el icono, representaba mejor la idea que la palabra, sobre todo porque no todo el mundo sabía leer. Actuaba como conocimiento y estímulo siempre en la dirección moral y religiosa deseada.

En general el mensaje era sencillo, sin desviarse mucho de su intención, porque se concebía como adaptación práctica, aunque en medio del mismo existieran claves de más difícil comprensión.

Lo representado debía ejercer su función en varios sentidos: debía servir a los principios catequéticos y morales de la Iglesia con relatos de las Sagradas Escrituras o como corrección de los vicios sociales y las desviaciones propias del ser humano: la lujuria, el robo, la maledicencia; con lo que se debía aumentar la plasticidad de los ejemplos y agudizar el ingenio de representación. También informaba de la etnografía popular, como era la muestra de los oficios, de luchas, peleas, historias de juglares, fábulas antiguas, etc.

Se agrupaba en la escultura la ambivalencia de los principios religiosos con los mundanos conviviendo en el mismo muro, en la misma portada o en capiteles cercanos, como demostración de que ambos universos existían y que su representación conjunta no formaba parte más que de la normalidad de la vida común, que junto a las grandes teofanías informaba de las cuestiones más usuales de las gentes, llegando en algunos casos a mostrar escenas de alto sentido erótico como un apartado más de la cultura popular del momento.

Eran los comics de la época que ilustraban las funciones y disfunciones del mundo que les había tocado vivir, una especie de televisión interactiva que mostraba las novedades del momento, aunque no fueran tan novedosas, pero lo era la forma de representación, que eso era la escultura.


01.- Causas de su aparición
02.- Modos, estudios y maneras
03.- La unidad medieval
04.- Herencias y realidades
05.- Un mundo en expansión
06.- Circunstancias y variaciones del nombre "Arte Románico"
07.- Atracción y deleite
08.- La España del Arte Románico
09.- Promotores y mecenas
10.- Artista y artesanos
11.- Clasificación del Arte Románico
12.- El Primer Arte Románico
13.- El Segundo Arte Románico
14.- El Tercer Arte Románico
15.- Las escuelas regionales
16.- El monasterio: Fundamento y desarrollo
17.- La arquitectura monacal
18.- La arquitectura
19.- Del buen cálculo de la obra
20.- El muro
21.- Los ábsides
22.- Las bóvedas
23.- El altar
24.- Las iglesias porticadas
25.- El claustro I
26.- El claustro II
27.- La puerta
28.- El tímpano
29.- Las portadas
30.- Los puentes
31.- El Pórtico de la Gloria
32.- La escultura I
33.- La escultura II
34.- Monstruos y animales
35.- Las sirenas
36.- Maiestas Domini y Tetramorfos
37.- El Agnus Dei
38.- La Psicostasis
39.- La Dextera Domini
40.- El crismón
41.- La mujer adúltera
42.- La pintura
43.- Las pinturas del Panteón Real de León
44.- La pintura en los altares
45.- Orfebrería
46.- Esmaltes
47.- Eboraria
48.- Theotokos, la Madre de Díos
49.- Libros iluminados: los Beatos
50.- A modo de conclusión
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