15. LAS ESCUELAS REGIONALES
© FRANCISCO JAVIER OCAÑA EIROA

El Arte Románico nace al estudio erudito en Francia a finales del siglo XIX. Lo hace con una organización en categorías espaciales, geográficas y de géneros, en el mismo orden y sentido que el darvinismo de la época.

Surgen entonces escuelas relacionadas con regiones geográficas e históricas. Eran lecciones parciales y restrictivas puramente estructurales sin base en las motivaciones sociales del conjunto.

Debe comprenderse ese modo de actuar con la indulgencia de reconocer como valioso el primer intento serio de estudio sobre un arte casi desconocido, ejerciendo el método más cómodo de agrupación, debido a la enorme nómina de edificios. Pero es necesario separar lo meritorio del acometimiento del estudio de lo equivocado del sistema.

En esa fidelidad arqueológico-darvinista se llegaron a proponer ocho escuelas para el Arte Románico francés. Clasificación que duró mucho tiempo por la escasez y precariedad de los estudios, pero también por lo hermético que resultaba el sistema, pues así eran los métodos científicos de entonces, mostrando su impenetrabilidad y defensa a ultranza de lo propuesto.

A las nuevas investigaciones y trabajos en contra del reduccionismo se contestaba con la fabricación de nuevas escuelas y grupos con sus respectivas conexiones. Quizás fue ese su mayor pecado, al no dar paso a los jóvenes investigadores y enzarzarse en inútiles polémicas, como si el Arte Románico fuera materia especulativa al modo del arte moderno, la política, la filosofía, la pintura y la escultura del momento.

A principios del siglo XX surgió una fuerte oposición a ese sistema clasificatorio. Era normal que así fuese, pues los estudios avanzaban, y no siempre en la misma dirección que lo propuesto anteriormente.

Fueron vitales las opiniones de Crozet al respecto al abrir los caminos de le interpretación individual de cada obra y el sentido de imbricación en la idiosincrasia total del momento en que se construían. Extractos de sus frases libraban los estudios del románico del corsé que le habían impuesto. Referimos algunas de ellas en esta crónica. Hablaba de "... voluntades creadoras ... hombres conocedores de su oficio de una prodigiosa y fértil inventiva ...la diversidad impide todo intento de síntesis sobre bases sólidas ... las contradicciones internas testimonian mucho más la vitalidad de los movimientos creadores que la integración forzada de éstos en capítulos de manuales ...".

No bastaba con señalar los límites geográficos de las escuelas, sino que era preciso examinar todo lo diverso y sutil de los monumentos que se pretendían analizar, comenzando por el estudio de la religión, de las condiciones sociales, de todo lo que había sido necesario para la construcción de la obra.

Se trataba de redimir el principal pecado de los reduccionistas: la rigidez de un cómodo esquema pedagógico que enlazaba todos los edificios como si fueran un cesto, con negación de su alma, de su propia individualidad, sólo como idea arquitectónica, rechazando la creatividad y laminando el ingenio de los maestros rurales con sus rústicas interpretaciones que tantas diferencias aportaron al Arte Románico en general.

El momento más álgido y brillante de este tipo de clasificación fue cuando se estableció la teoría de las Iglesias de Peregrinación basándolo en las cinco iglesias que poseen elementos semejantes y que se encuentran situadas en distintas Vías del Camino de Santiago, con principal importancia de la catedral de Santiago. Era una teoría aristocrática que actuaba como si el Camino de Santiago fueran las arterias y las iglesias el fluido sanguíneo sin capacidad de salirse de su curso biológico.

Las iglesias de peregrinación eran los eslabones de esa cadena preciosa que se había elaborado con oro y gemas brillantes, y que negaban la realidad de creaciones ajustadas a modelos funcionales. Se omitirá mención de otras muchas que no están en el Camino de Santiago y que participan de los mismos elementos estructurales.

Maqueta de la catedral de Santiago de Compostela

La teoría había nacido de la formulación literaria de Bédier para las canciones de gesta. Todo era una visión ideal, artificiosa, biológica, en una fraternidad mal entendida que llegó hasta nuestros días y todavía tiene divulgación entre las gentes que pretenden darle a la historia del arte el mismo sentido rutero que al Camino de Santiago. Las denominadas Iglesias de Peregrinación no son la secreción del alma peregrina, sino la adaptación funcional a las liturgias de la época.

Basar los estudios del Arte Románico sólo en organizaciones espaciales y arquitectónicas falsea la realidad de la plástica románica, porque no se puede someter todo lo conocido a un único modelo.

El empobrecimiento de esa idea era tan grande que lógicamente tuvo una reacción contraria que anuló definitivamente el sistema haciendo más ágiles los estudios sobre la materia . Se logró comprender el edifico no sólo en su aspecto estructural, sino en toda su complejidad religiosa, histórica y social que le acompañó a la hora de elevarse, y durante toda su existencia, incluyendo los tiempos modernos.

Se perdía de vista con el viejo sistema que la obra era el resultado firme y grave de esfuerzos religiosos y sociales, de empresas solidarias de equipos de arquitectos, de decoradores, de artesanos y clérigos. Se evidenciaba que la obra era historia documental, amplia, total, de la zona y del momento.


01.- Causas de su aparición
02.- Modos, estudios y maneras
03.- La unidad medieval
04.- Herencias y realidades
05.- Un mundo en expansión
06.- Circunstancias y variaciones del nombre "Arte Románico"
07.- Atracción y deleite
08.- La España del Arte Románico
09.- Promotores y mecenas
10.- Artista y artesanos
11.- Clasificación del Arte Románico
12.- El Primer Arte Románico
13.- El Segundo Arte Románico
14.- El Tercer Arte Románico
15.- Las escuelas regionales
16.- El monasterio: Fundamento y desarrollo
17.- La arquitectura monacal
18.- La arquitectura
19.- Del buen cálculo de la obra
20.- El muro
21.- Los ábsides
22.- Las bóvedas
23.- El altar
24.- Las iglesias porticadas
25.- El claustro I
26.- El claustro II
27.- La puerta
28.- El tímpano
29.- Las portadas
30.- Los puentes
31.- El Pórtico de la Gloria
32.- La escultura I
33.- La escultura II
34.- Monstruos y animales
35.- Las sirenas
36.- Maiestas Domini y Tetramorfos
37.- El Agnus Dei
38.- La Psicostasis
39.- La Dextera Domini
40.- El crismón
41.- La mujer adúltera
42.- La pintura
43.- Las pinturas del Panteón Real de León
44.- La pintura en los altares
45.- Orfebrería
46.- Esmaltes
47.- Eboraria
48.- Theotokos, la Madre de Díos
49.- Libros iluminados: los Beatos
50.- A modo de conclusión
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