14. EL TERCER ARTE ROMÁNICO
© FRANCISCO JAVIER OCAÑA EIROA

El Tercer Arte Románico posee multitud de nombres con los que se trata de delimitar los distintos matices que querían destacar quienes los acuñaron.

Así nacieron las denominaciones de Románico de Inercia, en Descomposición, Tardorrománico, Cisterciense, Protogótico, Primer Gótico. Todos los nombres tienen el propósito de alejar esta fase artística de la anterior, en la que la expansión había consolidado el estilo en sus mejores facetas, mientras que ahora se pretende demostrar la variación respecto de lo ejecutado y la desviación o convivencia con las nuevas formas de hacer, en una cronología que abarcaría el tercer tercio del siglo XII y el primer cuarto del siglo XIII. En Galicia la penetración será más lenta: hacia el último cuarto del siglo XII y se extenderá más allá de la mitad del siglo XIII.

Las nuevas denominaciones estarían en función de hacia qué momento del arte se inclinaba lo realizado. Si los autores consideraban que era hacia el románico aplicarían los términos del estilo principal, pero si consideraban que la tendencia dominante era hacia el nuevo arte acumularían epítetos que hiciesen relación al Arte Gótico.

Sea como fuere, son formas inerciales del arte románico unidas a las nuevas ideas artísticas que estaban surgiendo en la región parisina, o como derivación estilística de la zona borgoñona, con un cambio sustancial del léxico constructivo y ornamental de finales del siglo XII, que ha de producir uno de los más insignes estilos escultóricos, que los especialistas han dado en llamar “Estilo 1200”.

Puede considerarse centro inicial y principal productora de las nuevas tendencias la zona de París, l’Île de France, para después extenderse con rapidez por toda Europa.

Son obras de gran calidad, de enorme delicadeza y hermosura, que se aplican sobre todo a la escultura, frente al ruralismo hierático del Segundo Arte Románico, que asombraba por la severidad de gestos dentro de lo florido de su arte escultórico.

El Arte Gótico nacerá sobre las ruinas del Tercer Arte Románico con una clara diferenciación, sin ataduras que lo liguen a ese pasado y con la libertad de modelos bien caracterizados como para entender que es claramente una nueva forma de interpretar el arte.

El Tercer Arte Románico compartirá mesa y manteles con su homólogo anterior y con el nuevo Arte Gótico, como responsable del final de una época y ofreciendo dura resistencia a dejarse absorber totalmente por lo nuevo, en un intento de hacer valer todo su andamiaje cultural.

Su presencia se notará en los edificios con arcos y bóvedas apuntadas, o de crucería con nervios, no ofreciendo mucha variación en las plantas, salvo las modificaciones propiciadas por la Orden del Cister que tendía a construir las capillas de la cabecera de forma rectangular.

Fachada sur de Santa María de Castrelos, Vigo.

En Galicia es el momento de la eclosión constructiva. Prácticamente todas las iglesias denominadas como románicas pertenecen a esta tercera fase del arte románico, con una amplia nómina de entre 800 y 1000 edificaciones, en las que hay que reconocer el ruralismo de sus modelos, salvo la mitad de una centena que muestran características y porte de más rango.

Renglón aparte merece el apartado de las iglesias cistercienses, en las que los caracteres de grandeza, amplitud y solemnidad las sitúan entre las mejores del Tercer Arte Románico, no sólo de Galicia sino de toda España.

Es norma común de la época que los primeros estadios de la construcción de estas iglesias se hagan en la perfección del arco de medio punto del Segundo Arte Románico, y a partir de un determinado momento se cambie al arco apuntado en una simbiosis con lo anterior que sólo despeja la llegada del Arte Gótico, donde ya no caben esos compañerismos tardíos de un arte que estaba dejando paso a otro. Es por eso, por lo que muchas veces el visitante tiene dudas de si la obra pertenece al Arte Románico o al Arte Gótico.

Con su adjudicación al Tercer Arte Románico quedan resueltos los problemas de identificación y encuadramiento..


01.- Causas de su aparición
02.- Modos, estudios y maneras
03.- La unidad medieval
04.- Herencias y realidades
05.- Un mundo en expansión
06.- Circunstancias y variaciones del nombre "Arte Románico"
07.- Atracción y deleite
08.- La España del Arte Románico
09.- Promotores y mecenas
10.- Artista y artesanos
11.- Clasificación del Arte Románico
12.- El Primer Arte Románico
13.- El Segundo Arte Románico
14.- El Tercer Arte Románico
15.- Las escuelas regionales
16.- El monasterio: Fundamento y desarrollo
17.- La arquitectura monacal
18.- La arquitectura
19.- Del buen cálculo de la obra
20.- El muro
21.- Los ábsides
22.- Las bóvedas
23.- El altar
24.- Las iglesias porticadas
25.- El claustro I
26.- El claustro II
27.- La puerta
28.- El tímpano
29.- Las portadas
30.- Los puentes
31.- El Pórtico de la Gloria
32.- La escultura I
33.- La escultura II
34.- Monstruos y animales
35.- Las sirenas
36.- Maiestas Domini y Tetramorfos
37.- El Agnus Dei
38.- La Psicostasis
39.- La Dextera Domini
40.- El crismón
41.- La mujer adúltera
42.- La pintura
43.- Las pinturas del Panteón Real de León
44.- La pintura en los altares
45.- Orfebrería
46.- Esmaltes
47.- Eboraria
48.- Theotokos, la Madre de Díos
49.- Libros iluminados: los Beatos
50.- A modo de conclusión
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