6. CIRCUNSTANCIAS Y VARIACIONES DEL NOMBRE
"ARTE ROMÁNICO"
© FRANCISCO JAVIER OCAÑA EIROA

El Arte Románico como nombre genérico de una expresión artística fue una acuñación moderna de finales del siglo XIX, que fue el siglo de comienzos de los estudios de dicho arte en el mundo centroeuropeo, fundamentalmente francés.

Surge la expresión como denominación fijada por el arqueólogo normando Gerville, que entendía el significado como forma artística que englobaba las artes desde la caída del Imperio Romano hasta el Arte Gótico, comprendiendo en su extensión a todo el arte de la Alta Edad Media.

Con esos prolegómenos de falta de rigor tuvieron que lidiar los primeros investigadores, que emprendieron en los finales del siglo XIX y principios del XX sus indagaciones, que a su vez habrían de abundar en nuevos errores, como los que suponían la creación de escuelas regionales y el aglutinamiento de dependencias e influencias de los edificios menores en los de mayor rango de la cercana zona geográfica en la que se levantaban, en una especie de darvinismo arqueológico que devoró a esos primeros eruditos, pero que estaba de acuerdo con el cientifismo biológico del momento.

Hoy, después de casi siglo y medio de estudio y progreso en la materia, se ofrece una mejor clasificación del Arte Románico y un mejor conocimiento de las realidades que lo llevaron hasta las cotas de popularidad de las que disfruta.

Se restringe la extensión en el tiempo en aproximadamente dos siglos y medio, desde finales del siglo X hasta mediados del siglo XIII, con una distribución en su clasificación fijada más en las novedades que va aportando la modificación del propio arte y no las geografías que ocupa.

Se habla mejor de etapas que de edificios, aunque las mismas estén basadas en los templos que las definen. Se acepta la clasificación de Primer Arte Románico para la etapa más antigua y primigenia. De Segundo Arte Románico ó Románico Pleno para la etapa que le sigue cronológica y estilísticamente, y de Tercer Arte Románico para indicar la finalización del estilo en el agotamiento de sus formas con el paso a las novedades del Arte Gótico, aunque haya tenido la última etapa variación de nombres, como los de Protogótico, Primer Gótico, Cisterciense, de Inercia, en Descomposición, Tardorrománico y alguno otro más.

Hemos preferido nosotros la acuñación de “Tercer Arte Románico” por la consecuencia numérica de los otros dos, y por la sencillez de interpretar el conjunto exclusivamente desde los números y no desde sus significaciones estilísticas.

La nominación de “Arte Románico” por Gerville surgió de la clasificación que se había hecho de las lenguas románicas, es decir, de aquellas lenguas que procedentes del latín conformaban el panorama de las europeas. Por similitud de extensión, y fundamentalmente por parecer el origen de las edificaciones de ascendente romano, al igual que con las lenguas, se produjo la homologación de idioma y estilo en el mismo vocablo.

La juventud de los estudios del Arte Románico es lo que le ha llevado a las grandes controversias de los iniciadores de esos estudios y sus posteriores modificadores. Hoy en día las cosas están más calmadas, y aunque no todos tiran en la misma dirección, hay acuerdos fundamentales sobre lo básico en los conocimientos generales. Gracias a esas polémicas y a la defensa que se hacía de lo heredado se logró detener la ferocidad de las destrucciones del patrimonio románico a manos de los que lo consideraban “arte bárbaro” hasta el siglo XIX.

 Creo yo que la importancia que ha cobrado en el mundo moderno está basada en las características propias de sus recias formaciones, del asombro de su permanencia en el espacio y en el tiempo, de la maravilla arquitectónica y escultórica que se logró con tan pocos medios, de la localización geográfica en paisajes de ensueño, y de otras razones que se me escapan.

Pero también por representar la época de la formación de las nacionalidades europeas, de los primeros estados medievales, de las diferencias regionales, donde a pesar de pertenecer a países distintos se mantenía un lenguaje común, una misma forma de identidad, una unión cultural que los hacía pertenecer a esa koinh de la que hemos hablado en artículos anteriores.

Para el espectador actual el Arte Románico ofrece aspectos de modernidad por mostrar orgullosamente la diferenciación nacional, regional y local sin que por ello hubiera que luchar por demostrar esas variaciones, sino sólo por el puro hecho de su existencia, en una especie de globalización artística pacífica y tranquila, demostrada entonces por los reinos europeos, en una interminable tolerancia de lo común, pero también de lo diferente.

Vendría a responder a parámetros de integración de lo local en lo comarcal, de lo regional en lo nacional, pero dentro de lo supranacional sin que en ello hubiera agrias disputas de mejor y peor, de potencia dominadora y de potencia dominada. Todos pertenecientes al mundo universal del gran estilo románico.


01.- Causas de su aparición
02.- Modos, estudios y maneras
03.- La unidad medieval
04.- Herencias y realidades
05.- Un mundo en expansión
6.- Circunstancias y variaciones del nombre "Arte Románico"
07.- Atracción y deleite
08.- La España del Arte Románico
09.- Promotores y mecenas
10.- Artista y artesanos
11.- Clasificación del Arte Románico
12.- El Primer Arte Románico
13.- El Segundo Arte Románico
14.- El Tercer Arte Románico
15.- Las escuelas regionales
16.- El monasterio: Fundamento y desarrollo
17.- La arquitectura monacal
18.- La arquitectura
19.- Del buen cálculo de la obra
20.- El muro
21.- Los ábsides
22.- Las bóvedas
23.- El altar
24.- Las iglesias porticadas
25.- El claustro I
26.- El claustro II
27.- La puerta
28.- El tímpano
29.- Las portadas
30.- Los puentes
31.- El Pórtico de la Gloria
32.- La escultura I
33.- La escultura II
34.- Monstruos y animales
35.- Las sirenas
36.- Maiestas Domini y Tetramorfos
37.- El Agnus Dei
38.- La Psicostasis
39.- La Dextera Domini
40.- El crismón
41.- La mujer adúltera
42.- La pintura
43.- Las pinturas del Panteón Real de León
44.- La pintura en los altares
45.- Orfebrería
46.- Esmaltes
47.- Eboraria
48.- Theotokos, la Madre de Díos
49.- Libros iluminados: los Beatos
50.- A modo de conclusión
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