Textos, historias, anécdotas...

Dicen que una imagen vale más que mil palabras pero permitidnos que lo pongamos en duda, pues todo dependerá de la calidad de la literatura o la imagen. Por ello pensamos que quien tenga una buena historia que contar, real o de ficción, un sucedido, o un parecer que dar, tiene abierto este espacio para que puedan disfrutarlo con los Amigos del Románico.

 La Catedral de Santiago, engalanada por Semana Santa
Gracias a la feliz iniciativa de Yzquierdo Peiró, hijo del profesor Yzquierdo Perrín y responsable del Museo Catedralicio, la catedral compostelana presenta durante los días de Semana Santa un peculiar aspecto. Recuperando una vieja tradición, de sus arcos y paredes penden valiosos tapices y reposteros, inspirados en lienzos de Rubens o Teniers, que otorgan a la fábrica románica una faz desconocida desde hace siglos.
 
Hace un año, tuve la oportunidad de asistir en la catedral de Milán a un acto solemne presidido por el arzobispo de la sede italiana, siendo el templo adornado para la ocasión con pinturas antiguas. Fue la primera vez que puede contemplar esta costumbre.
 
 
Sabemos, por grabados y retablos tardomedievales y de etapas posteriores, que los templos eran frecuentemente embellecidos con este tipo de elementos, práctica que, desgraciadamente, cayó poco a poco en desuso, lo que contribuyó a la falsa idea de una iglesia en la que es la estructura desnuda la que debe ser admirada. Frómista es un caso paradigmático de esta distorsionada visión.
 
Además de suponer una lección de historicismo, la idea de colgar los tapices en Compostela tiene también razones prácticas, ya que se aprovecha para la ventilación de las piezas así como para acometer pequeñas labores de restauración.
 
 
Entre las piezas más interesantes se encuentra el repostero que Felipe IV –gran benefactor de Santiago- regalara a la catedral. Con motivo de columnas salomónicas, sirvió como elemento introductor de este tema barroco tempranamente en Galicia: todavía se pueden contemplar en el Museo las columnas que restan del desaparecido retablo diseñado por Bernardo Cabrera.
 
Para Cuarto de AdR será imprescindible recitar de carretilla los tapices de la catedral, con el permiso de Lola.
 
Carlos Sastre
 
 La Señora Montse
En una de nuestras incontables salidas a la caza del románico de los alrededores de Barcelona, no recordamos en cual pues este año hemos hecho ya 12, si no nos hemos descontado, hicimos una visita muy interesante por lo entrañable, no por la magnificència de la ermita visitada. Viendo las fotos he visto que fue el domingo 10 de febrero.
 
Después de visitar St. Martí de Montgat por dentro, gracias a la amabilidad de mosén Josep Armengol, seguimos por el Maresme y acabamos en una pequeña ermita, Sant Bertomeu de Cabanyes, a 2 km del pueblo de Òrrius, casi en la “frontera” con el Vallès Oriental. Allí estaba la ermita, enganchada a una casa.
 
 
Junto a la ermita había una “yaya” con una gran llave en la mano, despidiéndose de otros visitantes. Le dijimos si nos podía enseñar la ermita por dentro y contestó que sí. Se llama Montse, tiene 82 años, vive sola en la casa junto a la ermita, de románico sabía muy poco, pero nos explicó montones de historias de la guerra, unas relacionadas con la ermita, otras no.
 
 
 
Fue entrañable, nos comentó que como la “frontera” pasaba por delante de la puerta de la casa y de la puerta de la ermita, en invierno ella se quedaba en el Maresme, que és más cálido, y en verano, cruzaba al otro lado, al Vallès, que era más fresco.
 
 
Cuando yo, Esteve, me fui a poner en marcha la furgoneta, mi mujer le dijo:
- Gracias Montse, ha sido un placer.
Montse le contestó:
- Yo también estoy encantada, ¿y tu cómo te llamas?
- Yo me llamo Esther.
- ¿Te puedo dar un beso?, dijo Motse.
 
Le dio el beso y a mi también, y esto fue el colofón a la visita. Creo que algún día volveremos, aunque sólo sea para darle conversación a la encantadora Sra. Montse. Se lo merece. Tal vez podamos poner la visita a la ermita en una próxima Jornada de Románico Local…
 
Esther y Esteve
 
 Sobre el Románico
Amigos del Románico (AdR), por mediación del AdR Nº 33 Gaizka Plágaro, ha recibido el siguiente texto de estos valientes hombres y mujeres de Proyecto Hombre que se enfrentan a sus demonios y luchan por recuperar una vida integrada en la sociedad. Hemos considerado que su valentía para “dar la cara” y su esfuerzo para conocer y aprender los que es el Románico en su más pura esencia, es merecedor de publicarse en nuestra Web como valeroso testimonio que sirva de ejemplo. Gaizka es el profesor del Área Cultural de Proyecto Hombre y nos cuenta que después de la visita que hicieron al románico en Navarra, surgió la idea de que, de forma resumida, comentaran su experiencia. Aquí la tenemos, breve pero emotiva.
 
SOBRE EL ROMÁNICO
 
En fechas pasadas, un grupo de usuarios de Proyecto Hombre estuvimos de excursión en Navarra y pasamos un estupendo día. De una aparente y simple actividad cultural logramos un triple objetivo: divertirnos, poner en práctica los conocimientos adquiridos y conocer in situ, dos de los lugares más emblemáticos del arte románico rural navarro. Ya los conocíamos por fotografía, pero las imágenes eran sólo una parte de lo que pudimos ver. Canecillos, bóvedas, arcos, pilares… Una parte de la historia medieval: dos iglesias, la de San Martín de Tours en Artaiz y la de San Pedro de Echano en Olóriz. En las dos tuvimos ocasión de comprobar cómo trabajaban los canteros la piedra y qué pretendían representar hace varios siglos con las esculturas esculpidas en las portadas, capiteles y canecillos. Arte Sacro y Arte Profano. También vimos un molino de aceite de la misma época o, quizá de siglos anteriores.
 
Agradecemos a Gaizka Plágaro, nuestro profesor del área cultural y a sus amigos Ander y Jesús el esfuerzo para transmitirnos la esencia del Románico y enseñarnos a apreciarlo. Los tres, con paciencia y entusiasmo, compartieron sus conocimientos, su pasión por el románico y sus ganas de contagiárnoslo. ¡Ánimo para posteriores visitas culturales!.
 
 La Virgen de Valbona de las Monges
En una reciente visita a las posesiones Cistercienses en Cataluña, fuimos a dar  -¡cómo no!- al magnífico monasterio femenino de Valbona de las Monges. En él, como en todos los que son habitados por monjas, se aprecia su cuidado y su pulcritud por encima de todo. Cosa que es de agradecer, ya que te permite apreciar lo que en él se albergue de Arte, en un estupendo estado de conservación.
 
Un Claustro románico por aquí, una crujía gótica por allá, y unas laudas sepulcrales por “ au delá”… llegamos ante la imagen de una virgen que capta poderosamente mi atención: La postura , la escultura en sí parece netamente Románica , pero esa cara… Esa cara cumple con los cánones de escultura y belleza de Gótico. No entendía nada de esa escultura, llegué a pensar que era de factura actual, una burda imitación.
 
Pregunté a la guía que estaba haciendo una visita impecable...¡Era de fiar!
  --Perdone, señorita , esa imagen, le veo algo que despista, algo raro…
  --¡Ah!, sí –me respondió ella- El capellán de esta iglesia en el Siglo XIV mandó que se le rehiciera la cara. No le parecía la cara adecuada para una Virgen.
 
Yo pensé que debió ser tan fea que no inspiraba ninguna devoción a los feligreses. Aquí, creo yo, que tenemos un ejemplo precursor de cirugía estética. No creo que se hiera a nadie si se propone esta imagen como la Patrona de los cirujanos plásticos.
 
Lola Valderrama
 
 Roda de Isábena
Os vamos a contar una anécdota que nos sucedió en este pequeño pueblo de la Ribagorza, Huesca, con una magnífica Catedral.
 
Normalmente el mes de agosto no salimos de casa, hay demasiada gente y hace demasiado calor.El año pasado, 2005, aprovechando que el día 15 era lunes y teníamos 3 días, hicimos una excepción y nos fuimos a hacer un poco de románico, ¡ como no !, básicamente por Huesca. Además hicimos otra excepción, no fuimos de camping, fuimos a dormir a dos Hospederías de Aragón. Para no aburrir no explico el recorrido, que fue muy interesante.
 
La cuestión es que por fin llegamos a Roda de Isábena, donde íbamos a pasar nuestra primera noche en su Hospedería, pequeña, limpia y coqueta.
Primero visitamos la Catedral de Roda con su genial cripta y su claustro, que ya conocíamos. Después cenamos en el comedor de la Hospedería, que era el antiguo refectorio del convento, junto al claustro, o mejor dicho, en el claustro (costumbre muy extendida entre los refectorios).
 
A medio cenar se fue la luz y acabamos a la luz de las velas, ! fue genial !. Le dijimos a la señora que hacía las veces de “maitre” (que debía ser la propietaria), que porqué no lo hacían por norma, que quedaba más “románico-romántico”, y nos dijo que a las camareras no les hacía mucha gracia subir y bajar escaleras en semi-penumbra, cargadas de platos.
 
¡ Pues es una lástima !, pero nosotros vivimos la experiencia.
 
De todas formas, aunque tengais que cenar con luz eléctrica, os recomentamos la Hospedería.
 
ESTEVE Y ESTHER
 
 RUNDKIRKERNE
BjernedeHorneNyNylars
 
OlsOsterlarsThorsager
Aprovechando que los AdR han publicado en su inventario románico el capítulo dedicado a Escandinavia, me gustaría hablaros de unas iglesias bastante desconocidas, que tienen algo especial.
 
Son las que los daneses llaman RUNDKIRKERNE, iglesias circulares. Parece ser que quedan siete en pie, las siete tienen alguna foto en el inventario. Cuatro de ellas se encuentran en la isla de Bornholm, situada en el Báltico, debajo de Suecia. Se llega en ferry desde otra isla, esta alemana, Rügen. Esta isla, según los daneses es la isla del sol, nosotros estuvimos tres días en junio del 2.000, el primero nublado, el segundo con sol pero viento y frío y el tercero lloviendo todo el día.
 
Las famosas iglesias circulares de varios pisos, que servían tanto de templos como de construcciones defensivas, datan de la segunda mitad del Siglo XII. Merece la pena visitarlas. Además la isla tiene más atractivos:
- La iglesia románica, no circular, de Aakirkeby, y otras.
- Las ruinas del castillo de Hammershus.
- Otras ruinas, playas, acantilados, pueblos y ahumadores de pescado.
 
Relación de las siete iglesias:
 
      En Bornholm
      - Nylars - La mejor conservada
      - Ols (Olsker) - Su columna central es impresionante
      - Osterlars (con la O barrada)- La mayor
      - Ny (Nykers) - La más pequeña
 
      En Sealand (la isla de Copenhagen)
      - Bjernede
 
      En Fynn (Fionia, la isla de Odense)
      - Horne, la más floja
 
      En Jylland (La península de Jutlandia)
      - Thorsager
 
Esteve
 
 He sido testigo de un Milagro
Sí, he contemplado un fenómeno singular. No ha sido como un truco de magia, algo rápido, ruidoso y sobrecogedor; no, sucedió lenta y suavemente, dando tiempo a entenderlo y asumirlo. Todo sucedió en una iglesia en pleno Camino de Santiago, en una tarde soleada de finales de Septiembre. Por esas fechas vuelve como cada año el Otoño, y los días, que se iban haciendo más cortos desde la festividad de San Juan, vienen a tener entonces la misma duración que las noches.
 
El declinar del sol aquel día produjo un dorado rayo de luz a través de una ventana del templo. El resplandor se movía al compás del astro rey, acariciando una pared con delicadeza hasta llegar a encontrarse con el capitel de una columna, un capitel que contaba una historia. Cuando lo alcanzó, ocurrió el prodigio: la piedra habló. No lo hizo con palabras, que atruenan y confunden, que pueden ser malinterpretadas; no, habló directamente al corazón de cada uno de los presentes, con un discurso claro e inequívoco. La piedra se fué templando con aquella claridad y al recibir el calor, los personajes representados cobraron vida, la palidez abandonó sus rostros y estos revelaron toda la ternura con la que un día fueron creados. La historia volvía a narrarse una tarde de equinoccio más: la luz que infundía vida a los protagonistas desvelaba que una virgen quedó encinta por designio divino, y que su hijo nacido en la pobreza fué Luz para los hombres, una Luz que no se apaga nunca e ilumina a todos sin distinción.
 
El artista desconocido que labró aquel relato en un material imperecedero, como queriendo perpetuar la buena noticia por los siglos, no necesitó golpearlo con su martillo para pedirle que hablara, como cuentan de Miguel Ángel y su Moisés; tan solo esperó un cambio de estación para que la dureza de la roca se tornara sensibilidad y calidez, y pudiera desvelar el anuncio que ocultaba.
 
Pero el verdadero milagro se desarrollaba a corta distancia de allí, donde apenas un centenar de personas, entre peregrinos y Amigos, se habían congregado con el firme convencimiento de que iban a ser testigos de un hecho inusual. Y así, algunos se pertrecharon de cámaras fotográficas, otros confiaron en que sus retinas grabarían una impronta duradera que recordar en el futuro. Y cuando a la fe que mostraba esta comunidad se unió el acontecimiento extraordinario, ahí sucedió el milagro. Como nuestro Amigo Jaime dice del Camino de Santiago, de aquella iglesia nadie salió como había entrado: unos llevaban una foto, otros habían recibido un mensaje, otros quizá portaban una duda o una sensación de no haber comprendido totalmente.
 
El caso es que todos resultamos un poco transformados, sin apenas ser conscientes de ello, en aquel prolongado silencio que acompañó la contemplación de la serena belleza del capitel de la Anunciación de San Juan de Ortega.
 
Florentino Nevado Montero
Requena (Valencia)
 
 Cartas a Elena
Querida Elena: ¿Me dejarás hoy que te cuente un cuento, un cuento románico?
 
Érase una vez allá que se era un pequeño monje llamado Agustín que vivía desde su juventud en el monasterio haciendo vida de oración y trabajo. Agustín era muy humilde, quizás un poco simple, y sus compañeros no le tenían en gran valoración. De hecho, cuando cantaban tocando el órgano, lo que solo pasaba en las fiestas solemnes, a Agustín le tenían insuflando el aire al aparato, en lugar de cantando, porque decían que así no desentonaba.
 
No era esa la apreciación que de él tenía el Padre Prior y, por eso, un día que se encontraba nuestro buen amigo haciendo sus tareas con los demás, le llamó y le ordenó erigir una Iglesia en un pequeño pueblo en el que hacía años los moros habían destruido las cosechas y la antigua Iglesia, pero que ahora, una vez en paz, comenzaba a prosperar y tener cada vez más habitantes. De hecho, el Padre Prior le facilitó todas las instrucciones para que levantase esa Iglesia de conformidad con las demás.
 
Así que, ni corto ni perezoso, con los primeros dineros y con la ayuda de la gente del pueblo, allá se puso nuestro amigo Agustín a levantar su pequeño Templo.
 
 
 
 
Claro, que los dineros pronto se terminaron, y se necesitaba un buen empujón para llevar el encargo a buen término. Ocurrió que nuestro amigo Agustín se había hecho muy amigo de los lugareños, quienes vieron en él a una persona agradable que se interesaba no ya por hacerles la vida más grata, más unida, más segura, más social en resumen, sino, sobre todo, por ayudarles a poner los medios para acercarse cada día más a Dios, por comprenderle y por ayudarles a tener un sitio donde rezar y donde oir los sermones para ser mejores y para ir al Cielo una vez finalizados sus días en este valle de lágrimas. Por eso no dudaron en pagarle diezmos y primicias con el resultado de su trabajo diario en el campo y con los animales.
 
Aquello fue jauja, ¡¡Todos a la obra!! Los canteros trabajaron las piedras que los albañiles colocaban para formar los muros.
 
 
 
 
 
Después vinieron los escultores, que embellecieron el Templo, y que colocaron unas esculturas como de la vida misma para que luego Agustín les contase cosas sobre ellas. ¡¡Ah!! Y también pusieron esculturas con imágenes de la Virgen, de Cristo y hasta de algún Santo!!
 
Y así, con el esfuerzo de todos, nuestro querido Agustín pudo ver terminada su obra. No era la Iglesia de Éfeso o Esmirna ni de ninguna de las que aparecían en los Beatos, pero era su nuevo Templo y se ajustaba a lo que le habían ordenado.
 
 
 
Más, faltaba algo, algo sin lo que la Iglesia estaría incompleta, como si fuese el corazón del Templo, algo con lo que no sólo se ganase el cariño de los lugareños, sino que hiciese venir a más gente, a más peregrinos. Faltaban las reliquias y, fíjate Elena, el Prior estaba tan contento que las trajo él mismo ¡!Y se las entregó en mano a nuestro querido Agustín para que las depositase en el Templo!!
 
Qué alegría ver el Templo terminado y con sus reliquias, qué gran momento para todos ¡¡Agustín ya no sabía si reir, bailar o llorar!!
 
 
 
 
 
Y ocurrió que comenzaron a llegar peregrinos, que el pueblo se fué haciendo grande y que con su mayor población se organizaron hasta ferias. Y gracias a Agustín y a su celo cumpliendo las instrucciones recibidas, el pueblo tuvo una nueva Iglesia (románica) con la que acercarse más a Dios y una nueva prosperidad en la que todos fueron más felices. De hecho, el pequeño pueblo creció y con el tiempo se organizó como una villa.
 
Miguel A. Martín
Agosto 2.005
 
Nota: Las imágenes, más góticas que románicas, son las que componen una serie de las existentes en el claustro de Santa María La Real de Nieva en Segovia. La interpretación respetuosa que se ha dado en la presente narración es una interpretación libre. La narración forma parte de un conjunto de "Cartas a Elena". La presente narración se remite a la Asociación de Amigos del Románico por si es de su utilidad.
 

 
Bienvenido/a a la Web de AMIGOS DEL ROMÁNICO