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Crónica de la V Jornada Sobre Arte Románico de AdR en Catalunya-Andorra: “Puertas y Portadas Románicas”

Viernes, 16 de marzo de 2018

 

La mañana del 10/02/18 se celebró en Valldoreix la V Jornada de conferencias sobre Arte Románico que venimos disfrutando en el Centre de Restauració de Bens Mobles de Catalunya. En esta ocasión el tema eran las puertas y portadas románicas. 

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Después de la bienvenida por parte de la directora del Centro, Àngels Solé, y de una introducción de nuestro compañero Joan Layola, se dio paso a la primera conferencia, a cargo de Milagros Guardia, catedrática de la Universitat de Barcelona.

La profesora Guardia dio una charla sobre las “Puertas en la calle, puertas románicas pintadas”, un tema poco conocido. Mientras que las grandes portadas esculpidas del románico se consideran una gran creación de la historia del arte, las portadas pintadas han sido más bien ignoradas.

Los primeros indicios sobre el uso de programas iconográficos en el exterior de los edificios y en las portadas nos llevan a Roma, en concreto a la primitiva basílica de San Pedro del Vaticano. En él se suceden dos programas: uno primero del siglo V, y uno segundo del VII. Como primera iglesia de la Cristiandad tomo el papel de modelo. Esto se reflejaría en Santa María in Trastevere o en San Pablo Extramuros.

Otros edificios importantes de Roma se complicarán con decoración pictórica, como Santa Sabina en el siglo VII o San Clemente a finales del XI, con murales en el nártex de la iglesia. No lejos de Roma, Sant’Angelo in Formis, de finales del XI, está bien conservada y tiene también decoración pictórica en la puerta. En otras regiones tenemos otras soluciones, a considerar sobre todo como antecedentes de la escultura monumental. Ejemplos son Saint-Philibert de Tournus o San Pietro al Monte en Civate (Lombardía).

En la zona de Tirol del Sud tenemos un compacto conjunto de pequeñas iglesias, unas 80. Son de época más moderna, pues van desde el siglo XII al XV. Los exteriores, siempre pintados, servían para difundir mensajes. Éstos no eran sólo religiosos, sino también de una ideología señorial. Había una verdadera competencia entre ellas.

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Visto esto, podemos contextualizar los ejemplos catalanes. Santa Maria de Ripoll es el primer caso. Tenemos una pintura recuperada en una restauración, encontrada tras la gran portada actual. Quedan restos de unos arcos ciegos, pintados con temas ornamentales y animales, de forma similar a algún ejemplo de Tirol del Sud.  Desconocemos que decoración debía haber en la parte baja de la portada, si sería sencilla o un gran programa bíblico. En todo caso, ésta era la portada hasta mitad del XII, por lo cual podría haber inspirado otros ejemplos de la región. Otro ejemplo es Santa Maria de Riquet, en Conflent.

De Sant Joan de Boí nos llega la decoración de la única puerta que había originalmente en la iglesia, abierta al norte. Las pinturas ya estaban en mal estado antes de ser rescatadas y llevadas al MNAC. Se han reproducido in situ, con colores vivos. Esta pintura es de una segunda fase, pues no tiene nada que ver con las pinturas del interior, que serían del 1100. Se trataría de una operación realizada como complemento decorativo, algo que pasó también en Santa Maria de Taüll. Para su datación, debemos situarnos en el momento en que las iglesias de Boí todavía estaban bajo la jurisdicción del obispado de Roda, en tiempos del obispo Gaufred, poco antes de firmar la concordia de 1140 entre este obispado y el de la Seu d’Urgell, momento en que pasan a este último obispado. Cronológicamente seria entre 1135 y 1140.

Guardia nos dio un último ejemplo con Sant Cugat del Vallès y los restos pictóricos rescatados de la puerta que da entrada a la iglesia desde el claustro. Resulta difícil analizarlos, porque están mal conservadas. Su análisis nos lleva al estilo 1200.

Tras un refrigerio que permitió saludarnos, intercambiar opiniones y tomar fuerzas, se dio inicio a la segunda conferencia sobre “La arquitectura y la escultura en la puerta de la iglesia”. Corrió a cargo de la catedrática de la Universitat de Lleida Immaculada Lorés, que inició su conferencia mostrando el contraste entre las fachadas  prerrománica y románica. Sant Julià de Boada, del siglo X, nos muestra un “agujero” en la portada, sin más. Sant Miquel de Cuixà, de 974, uno de los templos más importantes en aquel momento en los condados catalanes, también tiene una portada muy sencilla.

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Más adelante, en la segunda mitad del siglo XI, comienza una cierta articulación de la fachada, con medios estrictamente arquitectónicos como lesenas y arcos ciegos. Pero la puerta sigue siendo este “agujero”. En el último tercio del siglo XI tenemos ejemplos de avances, como en Sant Ponç de Corbera o en Sant Jaume de Frontanyà.

A partir de finales del XI hay un cambio evidente en las fachadas, que denota un cambio de uso e ideológico entre la iglesia y su entorno exterior. Este proceso largo tiene tanteos en la primera mitad del XI en el Rosselló y en el Empordà. El dintel de Sant Genís de Fontanes es un primer elemento esculpido con función arquitectónica, aunque no rompe con el plano de la puerta. En Arlés del Tech, Vallespir, hay una fachada de c. 1046, con el muro liso sin volumen, pero con algunos pequeños elementos en la puerta.

Lorés tomó en consideración algunas premisas. En función de la importancia del edificio había más de una puerta. El entorno más inmediato normalmente no se ha conservado, esto es, la trama urbana o los edificios que relacionaban cada puerta con sus usuarios. Por otro lado, sobre todo en el norte del  Imperio carolingio se levantan los cuerpos occidentales añadidos, que se interponen entre el exterior y la entrada de la iglesia. Tendrán una cierta continuidad en los siglos X y XI.

En Santa Maria de Covet nos encontramos con una fachada que es un cuerpo occidental, aunque  muy atrofiado, pero que sobresale del edificio y que contiene una galería por dentro. Con este cambio tan acentuado en la fachada, no sólo se introduce la escultura, sino que también se usa la arquitectura.

Un ejemplo de gran complejidad es Saint-Trophime de Arlés. A menudo se ha relacionado con el arco monumental romano. En otros casos la relación no está tan clara, pues también tenemos las murallas, como las aurelianas de Roma con sus puertas. La puerta acabará constituyendo un espacio en sí.

Pasando a los ejemplos más cercanos, Lorés remarcó tres edificios importantes del siglo XI: Sant Pere de Rodes, Sant Pere de Vic y Santa Maria de Ripoll. Entorno a la mitad del XII se realiza un proceso de renovación por necesidades estéticas y de relación con su entorno.

La tercera portada, la de Ripoll, es la única que queda en su sitio. Se añade en el siglo XII a un edificio previo en el cual había una cierta decoración pintada del XI. Se ha relacionado con los arcos de triunfo romanos.

La iglesia románica no era un edificio aislado. La topografía del entorno inmediato es importante para entenderla. En Saint-Sernin de Toulouse, un santuario de peregrinación construido sobre la tumba del santo en un espacio suburbano, tenemos la Puerta de los Condes sobre el transepto sur. Debía ser la puerta que llevaba a los peregrinos hasta la tumba del santo. Sobre el mismo lado del edificio, construida a principios del XII, está la Puerta Miegeville, que encaraba la calle proveniente de la puerta de la muralla de la ciudad antigua.

Algo parecido pasa con la Seu Vella de Lleida. La loma donde se ubica era el centro de poder de la ciudad, pero sólo conservamos la catedral y el castillo. Sabemos que al sur de la catedral estaba el palacio episcopal, justo ante el transepto sur de la catedral. Aquí está actualmente la Puerta de la Anunciata, que en época medieval se llamaba de hecho Portal del Obispo

El planteamiento inicial de la denominada Escuela de Lleida está en Santa Maria de Solsona. Actualmente la puerta queda colgada. Contiene los mismos motivos que en la Seu Vella. Data de después de la construcción del claustro, por lo cual sería del 1200. Lo que vemos en Lleida proviene de aquí.

La última conferencia fue a cargo del conservador-restaurador del CRBMC, Pere Rovira, sobre la “Conservación y restauración de portadas románicas”. La cuestión de partida es cómo podemos alargar la vida de las portadas, si puede ser, de forma indefinida.

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Con su estilo siempre fresco, Rovira nos expuso la magnitud del problema. El problema es complejo porque tenemos portadas de todos los tamaños, de diversa complejidad, algunas con policromías, en diferentes ubicaciones... Hay portadas de todas las épocas, incluso algunas no tan antiguas, como la Portada del Nacimiento de la Sagrada Familia, ya empieza a tener problemas de conservación.

¿Qué es lo que altera las portadas? Rovira explicó los diversos procesos físicos, químicos y biológicos. El tipo de piedra es muy importante. Sant Joan de Vinaixa, construida con una calcárea durísima, está en muy buen estado. Por contra, Sant Gil de Torà está hecha con piedra arenisca que ha sufrido mucho desgaste por los agentes atmosféricos.

Tenemos diversas alternativas para el mantenimiento de las portadas. Una es rehacer los porches preexistentes. Dependiendo de la técnica pictórica utilizada, puede que esto no sea suficiente. Lo ideal es conseguir un ambiente de museo, como en el caso de la portada de Ripoll, para la cual el ambiente está controlado telemáticamente desde el propio CRBMC. Podemos tener problemas de humedad  cuando el entorno de la iglesia se pavimenta y la humedad no tiene manera de salir. Esto conduce a reconsiderar la urbanización alrededor del monumento. Otros elementos degradantes son las aves. Aquí nos encontramos con un choque de leyes: las que protegen el patrimonio y las que protegen los animales. Al final es necesario llegar a un consenso. Cuando no hacemos nada, llega la destrucción, como vemos por ejemplo en Sant Miquel d’Oló, en el Bages.

Las problemáticas a afrontar por defectos previos son muy diversas: pueden ser por falta de sensibilidad (por ejemplo cuando se pasan cables por encima de la fachada), por restauraciones inadecuadas, por reconstrucciones abusivas, por actuaciones previas inútiles, o cuando hay que actuar sobre reconstrucciones o ruinas consolidadas.

Desde el CRBMC se ha intervenido sobre muchas portadas. Rovira finalizó su charla exponiendo algunas restauraciones recientes, como las de las portadas románicas de Covet, Agramunt, Gandesa y Ripoll.

En Agramunt se empezó afrontando el problema de las aves. Se utilizó una red de protección durante tres años para modificar el comportamiento de las golondrinas, que acabaron construyendo sus nidos fuera de la portada. Una vez finalizada esta fase se pudo realizar la limpieza de nidos y excrementos. Sin embargo, el gran problema era la intervención previa realizada en los 60. En aquel momento se aplicó un producto resinoso pero sin la metodología adecuada. En la restauración se han hallado algunos restos de policromía que permiten tener una idea del estado original de la portada cuando estaba totalmente pintada. 

La portada de L’Assumpció de Gandesa se restauró con láser, lo cual permite limpiar sin quitarle la pátina a la piedra.

Para acabar, el caso de Ripoll, la joya de la corona. La protección ha sido posible a lo largo de los años gracias al porche existente y a que siempre ha habido vida alrededor del monumento. En los años 60 se aplicó una capa de resina que funcionó bien, pero no fue suficiente. La piedra sufría patologías como desgaste, erosión, levante, ampollas, restos de resinas y ceras, reintegraciones, sales... Una vez restaurada está sometida a un estricto control climático. Es necesario también controlar el acceso de la gente. Los restos de policromía remanentes dan fe de que estamos ante una auténtica maravilla.

Finalizadas las conferencias, y después de una mañana bien aprovechada, algunos amigos de AdR continuaron la jornada con una comida en el restaurante del Club de Golf de Sant Cugat.

Xavier Lorenzo Figueras - socio nº 227

 

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