
RAÚL GUERRA GARRIDO, AdR, PREMIO NACIONAL DE LITERATURA.
El pasado día 27 saltaba la noticia de la concesión del Premio Nacional de Literatura a nuestro Amigo Raúl Guerra Garrido. Nacido en Madrid (1935), con familia de origen berciano y donostiarra desde hace más de cuarenta años, es un escritor fecundo y coherente, lo que le ha llevado hasta el compromiso personal con la situación vasca.
Raúl se inscribió en Amigos del Románico cuando conoció por uno de sus fundadores la creación de la asociación. AdR, con el carné nº. 96, es un
Amigo de las primeras "hornadas".
Su extensa obra novelística ha experimentado en los últimos años un ligero cambio de rumbo hacia libros en los que la reflexión personal va tomando mayor protagonismo. En uno de estos, Castilla en canal (Muchnik Editores, 1999), Raúl habla del románico. El libro trata del Canal de Castilla, obra de la Ilustración, que parte de norte a sur las viejas tierras castellanas. Es en Frómista en donde el Canal y el Camino de Santiago, eje longitudinal de este a oeste, se cruzan. En este epicentro telúrico los camineros y los canaleros (especie resucitada gracias a Raúl) se saludan, siguiendo unos hacia el Finisterre y los otros hacia un Cantábrico imposible. Es en Frómista donde, en palabras de Raúl, interseccionan “la más grande epopeya cívica y la más arriscada apuesta espiritual”.
Entresacamos de esta obra algunos párrafos dedicados a San Martín de Frómista:
“¿Cuánto tiempo llevas contemplando sus canecillos? Sus aurificadas piedras también aguardan complacidas la sombreada matización del crepúsculo. Repasas las figuras, tan fundamentalmente realistas y de tan abstracta interpretación esotérica: el burro músico, compañero constructor que hace bien las cosas sin saber por qué; el mono, mimesis de la lujuria; los pájaros, siempre refinados como corresponde al símbolo del alma; el joven con una muñeca en las rodillas, anacronismo de una mala copia; y el león”.
Y algo más adelante: “Tu interés se centra en la ilustrativa secuencia de canecillos casi cinematográfica, en tres consecutivas figuras de león: una cabeza; la misma cabeza, más grande, con la boca abierta; la misma, devorando a un hombre entero. El tema es la paciente espera de la muerte iniciática,
el león devora al hombre viejo, para que así renazca el hombre nuevo,
el iniciado”.
Los Amigos del Románico queremos transmitir nuestra cordial
felicitación al Amigo Raúl, mientras nos congratulamos de que sea uno
de nosotros.