
CRÓNICA DE LA II JORNADA DE ROMÁNICO LOCAL A TUDELA
Por Mª Cruz Pérez Equiza, octubre de 2008
El día 11 de octubre, los AdR de Navarra y La Rioja, realizamos nuestra segunda salida anual. En esta ocasión visitamos Tudela, capital de la
Ribera y una de las ciudades de Navarra con importante pasado histórico y rico patrimonio cultural.
Paseando por su Casco Antiguo, sus calles laberínticas, evocaron en nosotros
épocas pasadas, cuando Tudela fue una próspera ciudad musulmana, con su
Mezquita Mayor, su zoco y su abigarrado caserío. La ciudad albergó también
en su recinto, una colonia judía y otra mozárabe, que convivieron en armonía,
muchos años después de la conquista de Tudela por el rey Alfonso I el Batallador,
en 1119. Esta mezcla de culturas, hace de Tudela una ciudad especial.
Nuestro punto de encuentro, a las 10 de la mañana, fue la Catedral. Qué sorpresa y alegría experimentamos al ver llegar a Cristina y Fernando,
que viajaron desde Barcelona para disfrutar, como todos, del legado arquitectónico de la capital de la Ribera. Amaya, una de las guías del Museo,
nos explicó con rigor y detalle la iglesia Catedral y el Claustro, y Deli nos acompañó en la visita a la iglesia de San Nicolás de Bari y a la iglesia de Santa María Magdalena, selecto programa del románico de Tudela que preparó nuestro coordinador local, Roberto Chaverri.
La Catedral de Tudela comenzó a construirse en 1180, sobre algunos cimientos de la mezquita Mayor. Fue proyectada como una iglesia románica de tres
naves, con crucero y tres ábsides semicirculares, ocultos al exterior por construcciones posteriores. El proceso constructivo modificó los conceptos
románicos, al introducir en el siglo XIII las tendencias arquitectónicas góticas.
Tiene tres portadas. Las que se abren en los extremos del crucero, son
las más antiguas, de finales del s. XII. La más espectacular, llamada "Puerta
del Juicio", se abre en el hastial. Es muy abocinada y se articula
con ocho arquivoltas, con profusa decoración figurada, en la que se narran
escenas del Juicio Final. En el lado izquierdo, los bienaventurados, recibiendo
el premio de los justos y, en el derecho, los condenados, atormentados
por demonios que castigan sus pecados. En los capiteles se representan
escenas del Antiguo Testamento. La detenida contemplación de la rica simbología
de esta portada fue muy gratificante para todo el grupo.
Finalizada la visita del templo catedralicio, pasamos al magnífico claustro,
que comenzó a construirse en el s. XII y se terminó ya entrado el XIII.
Su planta es rectangular y todos los arcos son de medio punto y descansan
sobre columnas dobles y triples, que rematan en bellísimos capiteles. En
ellos se representa toda la Historia de la Salvación, desde la Anunciación
hasta la Ascensión del Señor y la Asunción de la Virgen, además de martirios
de santos y aves entre decoración vegetal. Las bodas de Caná, la resurrección
de Lázaro, el descenso al Hades, la entrada de Jesús en Jerusalén y la
comitiva de peregrinos fueron, entre otros, los que más atrajeron nuestra
atención.

La iglesia de San Nicolás de Bari fue nuestra segunda visita. Data de finales
del S. XII, pero las reformas de los siglos XVI y XVIII la desfiguran por
completo. En la fachada de ladrillo se encaja un magnífico tímpano románico,
muy interesante por la rareza de su simbología y por la belleza de su ejecución.
Se trata de una Trinidad Paternitas, con el Padre Eterno dentro de una mandorla, Jesucristo en su regazo y el Espíritu Santo, en forma de paloma,
sobre la chambrana. Los símbolos de los evangelistas y las figuras de un rey y un santo, completan la composición. Fuera del tímpano, un león y una leona
románicos, atrapando a un hombre y a una mujer, flanquean un escudo moderno.
La Trinidad Paternitas parece ser una iconografía exclusivamente hiba. Otros ejemplos se encuentran en Santo Domingo de Silos, Santo
Domingo de la Calzada, Santiago de Compostela y la Iglesia de Santo Domingo, en Soria.
Como dato anecdótico, decir que, en esta iglesia de San Nicolás, recibió
sepultura el rey de Navarra, Sancho VII el Fuerte, a su muerte, en 1234,
y que, algunos años después, por expreso deseo del monarca, sus restos
fueron trasladados a la Colegiata de Roncesvalles.
Nuestro recorrido cultural concluyó en la iglesia de Santa María Magdalena,
románica del s. XII y la más antigua de la ciudad. Es un templo de planta
rectangular y cabecera plana, en el que destaca la preciosa portada principal,
formada por cuatro arquivoltas, con una variada iconografía de estilo románico
muy puro. En el tímpano se representa un bello Pantocrátor, dentro de una
mandorla polilobulada, y los símbolos de los evangelistas. Dos figuras
femeninas cierran la composición. Un alero con canecillos figurativos,
completa la portada. A los pies del templo hay una esbelta torre románica.
Una vez finalizado el programa cultural de la mañana, descansamos en torno
a una buena mesa, donde pudimos degustar unos exquisitos cogollos de Tudela
y unas inmejorables alcachofas, continuando con cordero al chilindrón o
merluza, y una rica cuajada. Una larga y agradable sobremesa completó esta
bonita salida. Esperamos que otra maravilla románica no tarde en volver
a reunirnos.