
Primera Jornada de Senderismo Románico
en el Monte Corona
Por José Manuel García-Maestro, sábado 8 de noviembre
¿Qué prefiere usted? ¿Andar por un bosque de árboles caducifolios en
pleno otoño o ver ermitas de distintos siglos y construidas en zonas
apartadas?
Pues bien, los ADR de Cantabria y Asturias nos citamos el pasado
Sábado 8 de Noviembre para realizar a la vez nuestras dos comunes
aficiones, el senderismo y la visita a las ermitas. Para nuestra
primera salida nos encontramos en el pueblo de La Hayuela (Cantabria)
para empezar la marcha y visitar de paso las ermitas del Monte Corona.
El día estaba servido.
Nos despertamos con un tiempo excelente con una ligera brisa de
viento del sur que tanto se agradece en estas latitudes, ya que
despeja las nubes y provoca un efecto lupa que hace que parezca
que las cumbres de las montañas estén mas cerca de lo que realmente
están. Desde La Hayuela teníamos a la vista los Picos de Europa
nevados y estuvimos buscando sus cumbres mas conocidas como el Naranjo
y el Cuernón de Peña Sagra. - ¡Basta ya de estar parados que hay
mucho que andar!-, dijo nuestro coordinador Javi Pelaz. Y, así,
después de tomar un café en el bar El Mozuco empezamos la marcha
con nuestras mochilas, botas de montaña y cada uno con su cachaba
o vara de avellano que tan bien vienen en el monte.
La masa forestal del Monte Corona, pese a las plantaciones existentes
de eucaliptos y pinos, especies no autóctonas, conserva una gran
extensión de robledales, castaños, hayedos y otras caducifolias
que en otoño mutan el original color verde de sus hojas por una
escala de colores rojos y amarillos. Pasear por el bosque ya por
si solo justificaba la jornada.
Después de dejar atrás la caseta forestal y visitar el paraje denominado
de Los Pintores Montañeses con excelentes vistas sobre Comillas
y Cóbreces, nos encaminamos hacia la primera ermita la de la Santa
Cruz. Parece ser que fue construida en las últimas décadas del siglo
XIII y está totalmente arruinada. En el interior apenas pudimos
entrever -por la abundante maleza- la puerta con arco de medio punto
que aun conserva, y los restos del ábside y sillares esparcidos
por el suelo uno de ellos de gran porte y que por su forma podría
haber formado parte de un soporte interior a modo de capitel.
Esta ermita pudo recuperarse en 1905, ya que se recibió una donación
económica para reconstruirla, pero el dinero se destinó a rehabilitar
la ermita de San Antonio situada no lejos de ella. Ésta data del
siglo XII aunque el edifico actual es fruto de varias reconstrucciones
que no permiten adivinar su primitivo aspecto. Se encuentra en perfecto
estado de conservación y cuenta con una zona de esparcimiento a
su alrededor en donde ser celebra anualmente la romería del Santo.
Con la mitad de la excursión realizada nos dirigimos a Caviedes
bajando por una rampa pendiente hasta llegar al pueblo. Hicimos
una parada con vino y tapa incluidos ya que el cuerpo lo pedía.
Aprovechamos para comentar la marcha con los lugareños los cuales
nos ilustraron con información sobre las ermitas y cómo las habían
conocido años atrás.
Tras repostar encaminamos nuestros pasos hacia el barrio de San
Pedro para ver la ermita del mismo nombre. Está totalmente restaurada
sin ninguna connotación digna de reseñar. Y ya de vuelta y con el
desnivel mas alto de la excursión (subimos desde 100 hasta 300 metros)
pasamos por los lugares de Las Espinas, La Peña Cartel y desde el
sitio de la Jerrota vuelta a La Hayuela después de seis horas de
excursión y de 17 kilómetros medidos por el podómetro de Javier
Y contentos mientras nos tomamos una cerveza de despedida nos citamos
para la próxima salida de senderismo y románico.