
Crónica de la 9ª salida (JdRL) de los AdR de Cataluña, 29 de noviembre
de 2008
Esteve García Antoñana, diciembre 2008
¡Hola¡, soy la abuela de Esteban, o Esteve como le llaman en Catalunya.
Voy a hacer la crónica de la salida que hicieron el sábado 29-11 por los
alrededores de Barcelona, por las comarcas del Baix Llobregat y Alt Penedès,
que es la que hace 9 de los AdR catalanes.
Yo no fui, básicamente porque hace años que estoy muerta y si estuviera viva tampoco
hubiera ido porque tendría más de 100 años y a mi eso del románico no me mola, donde esté un buen retablo barroco…
Pero vamos al grano, me han dicho que todo fue perfecto y es que mi nieto
ayudado por su mujer, Esther, es un figura y todo lo monta bien (y no tiene
abuela). Se encontraron todos en una plaza al pie del Tibidabo en Barcelona,
un lugar donde poder aparcar sin problema, cuando la lluvia hizo acto de
presencia.
Encargó un bus de 35 plazas y le endiñaron uno de 60 que pasó serios apuros
para llegar a Sant Ponç de Corbera, iglesia de un monasterio benedictino
construído donde Cristo perdió la alpargata, cosa muy habitual. El chófer,
Antonio, se acordó la familia de todos los presentes y juró hacerse socio
de Enemigos del Románico, pero los llevó sanos y salvos a admirar aquella
preciosidad.
Gracias a Lluís, que dejó de ir a ver a su nieta para ir a abrirles la iglesia y gracias también a su esposa Anna. Una de las
curiosidades de Sant Ponç es que en el interior de la iglesia se conserva el molde donde fundieron la campana in situ.
Antonio también los
sacó de Sant Ponç y los llevó hasta Cervelló. Allí gracias a la habilidad de mi nieto y a mosèn Xavier de Cervelló, consiguieron que Albert
dejara de ensayar su papel de Sant Josep en Els Pastorets y viniera a abrir la iglesia de Santa María, una curiosa iglesia construida
con la piedra rojiza que se encuentra allí mismo.
Dejó de llover y el sol salió a saludarles durante el resto del día. De
allí, siguiendo el horario previsto que incluyó una "parada técnica"
en una gasolinera para hacer las necesidades y llenar estómagos vacíos,
salieron del Baix Llobregat y fueron a Sant Sebastià del Gorgs, término
municipal de Avinyonet, ya en l'Alt Penedès, donde recogieron las llaves
que abren la iglesia y el claustro de esta peculiar iglesia que perteneció
a otro monasterio benedictino.
Y de allí a comer a un curioso restaurante en Sant Martí Sarroca, Cal Diari, donde les sirvieron a velocidad del
rayo un estupendo menú a base de ensalada con setas y gambas y mayoritariamente pato al horno. Joan, Nati, Pere y compañía fueron tan rápidos que los
expedicionarios tuvieron que alargar la sobremesa para dar tiempo a que abrieran el castillo y la iglesia de "la Roca", en la parte alta del
pueblo. Josep, el guia, que casi nació allí y se presenta diciendo que es "Josep del Castell" (José del Castillo), les enseñó todo el
conjunto sin prisa.
Y de allí Antonio les llevó a Vilafranca del Penedés donde tomaron la aburrida
autopista que los devolvió al punto de partida en Barcelona.