
Crónica de la JdRL en Burriana y Castellón
por Florentino Nevado. 13 de diciembre 2008
El pasado día 13 de diciembre nos reunimos en la Plaza Mayor de
Burriana 16 personas entre Amigos y simpatizantes de AdR. La intención
era visitar dos exposiciones, y no nos lo impidió el claro pero
frío día. A las 11 entrábamos por la puerta de la iglesia de El
Salvador, donde nos iba a acompañar Tatiana, que además de guía
era restauradora de algunas de las piezas que íbamos a ver. Os relataré
solamente lo que más nos impactó, pues si no el discurso podría
hacerse muy largo.
En la fundación La Luz de las Imágenes se llevan más de
9 años restaurando y exponiendo obras muebles y templos patrimonio
de la Iglesia. El Salvador es una iglesia conmemorativa de la primera
gran victoria del rey Jaime I en el que será Reino de Valencia.
Con un rotundo ábside plagado de contrafuertes, entre los que discurre
un paso de ronda, esta iglesia-fortaleza tiene una luz de 15 metros
en el arco triunfal, mientras que las grandes catedrales que se
están construyendo en ese momento (Chartres) tenían anchos de crujía
de 9x13. La nave única gótica no se resistió al gusto barroco, y
el ábside, poligonal de siete lados con 5 absidiolas, se repristinó
a finales de los sesenta en su estilo original (hasta la línea de
impostas hay quien dice que románico).
De la obra expuesta os participamos: 2 lucernas paleocristianas
con relieve de crismón (esto es una mina, amigo Olañeta); retablos
reaprovechados como puertas (horadando la cerradura), que terminaron
como parte de órganos (qué malas son las crisis); estelas funerarias
de piedra, con cruces excisas iguales a las que aparecen en las
Cantigas de Santa María, de 1280; cálices y custodias con microarquitecturas
que representan las contemporáneas, incluso recreándolas; dos "medidas
de Cristo" (debió de ser muy alto y "templao" para la época). Una
curiosidad: En los retablos de esta zona de los siglos XIV y XV,
en los personajes bíblicos que portan nimbo, éste es poligonal si
pertenecen al Antiguo Testamento y circular si son del Nuevo. San
José queda como veterotestamentario pues murió antes de la Redención.
Tras un paseo alrededor del espectacular ábside, con innumerables
marcas de cantería y el grafito "MAURO" bajo una cruz (parece que
fue un picapedrer de la villa), y con un buen plato de arròs al
forn en el depósito, nos dirigimos a Castellón. La exposición Jaime
I (1208-2008) Arquitectura año cero tiene por comisario a Arturo
Zaragozá, arquitecto inspector de Patrimonio y miembro de la Academia
de BB.AA. de San Carlos, quien tuvo la deferencia de argumentarnos
el hilo expositivo, acompañándonos durante más de dos amenas horas.
La visión sobre la época de la Reconquista y la construcción en
ese tiempo se iniciaba con la aclaración de que la ingeniería civil
y militar no estaban separadas aún. El rey viajaba siempre con su
ingeniero, al que describe en su crónica, que le construía tanto
máquinas de guerra y asedio (torres de asalto, fundíbulos) como
las grúas para construir las nuevas iglesias y poblaciones de nueva
planta. Por cierto, que el paisaje urbano que se constituyó entonces
en el Levante peninsular es el que ha perdurado hasta hoy: las ciudades
que han llegado a nuestros días, incluso su trazado, surgió en el
siglo XIII. La innovación fue una constante en los grandes edificios:
la clave de la bóveda de El Salvador de Burriana fue la primera
pieza en colocarse en su lugar (al contrario de lo que nos es familiar).
Se usó el sistema de "matraz" (atentos, químicos, farmaceúticos),
un andamio tubular por el interior del cual se asciende la pieza
estructural, y en el que apean las cimbras. Y no pudo ser de otra
manera, pues claves de varios cientos de kilos, hasta de varias
toneladas (como la de la Catedral de Tortosa, de la que surgen 13
nervios) no se podían manejar con la soltura y la precisión necesarias
para encajarlas entre las dovelas hasta el invento de la grúa de
brazo móvil en el siglo XV.
Varias ménsulas y vigas de madera con motivos pintados: geométricos
(herencia del Islam), heráldicos, alegóricos o mitológicos, en la
mayor parte de casos de temas no religiosos, sirven como muestra
de los que decoraban las iglesias de los nuevos colonos. D. Arturo
nos ratificó que era rigurosamente incorrecto que las iglesias y
casas nobles tuvieran las paredes de piedra vista, estaban pintadas
con figuras y colores de lo más sugerente (nada que envidiar a las
bóvedas de la Almudena). Los gustos iban cambiando, como se aprecia
en la Virgen de la Naranja, de Olocau del Rey. Literalmente "del
día siguiente a la reconquista, temprano por la mañana" (en el fino
humor de D. Arturo), que deja de ser sólo "sedes sapientiae" para
empezar a mostrar otros atributos.
Se recalca también la unificación de pesos y medidas por Jaime
I (además de moneda, ley, etc.) que logró en el recién establecido
Reino Valenciano, no conseguido en Aragón y Cataluña, ni tampoco
su yerno Alfonso X en Castilla. Se mantuvo la unidad por 6 siglos,
hasta la adopción del sistema métrico decimal, y significó un empuje
y una armonía para la construcción, el comercio y la vida diaria.
Finalizaba la exposición con varias maquetas: la construcción del
ábside de Burriana, la iglesia de Olocau del Rey, el puente de Santa
Quiteria (donde con una sola cimbra que se iba resituando, se formaban
los arcos diafragma sobre los que descansaba el tablero, de madera),
y la primitiva Catedral de Valencia (donde los arbotantes tienen
escasa función de descarga, pero una importante labor de canalización
de agua desde las terrazas). En definitiva, un día de confraternización
y de muchos descubrimientos y enseñanzas.
Más información sobre la exposición en: http://www.gothicmed.com/gothicmed/GothicMed/temporary-exhibitions/Jaime-I-2008.html
Descargar catálogo en formato pdf |