Amigos del Románico
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Crónica del taller sobre el fresco románico
Domingo, 17 de octubre de 2010

El día 25 de septiembre, en una fría mañana soriana, las quince personas que nos habíamos inscrito en el taller sobre el fresco románico íbamos llegando a las instalaciones del Parque Temático del Románico de San Esteban de Gormaz sin tener muy claro en que nos estábamos metiendo. Teníamos por delante un fin de semana de inmersión en la técnica de la pintura al fresco en el que trabajaríamos la teoría y práctica de la ejecución de un fresco, se nos explicaría la visión desde el punto de vista de la historia del arte y realizaríamos la visita a pinturas con un notable interés artístico. Esta combinación de aproximaciones desde diferentes ángulos a esta disciplina artística provocaría, como dije en la presentación del taller, “que posiblemente después de esta experiencia miraríamos con otros ojos la pintura al fresco”.

La realización de este taller supone una nueva experiencia dentro de las actividades que realiza Amigos del Románico y fue organizado conjuntamente con el Ayuntamiento de San Esteban de Gormaz y el Proyecto Fresco (http://proyectofresco.blogspot.com/2010_09_01_archive.html /). Tanto por su organización logística, como por la reacción de los asistentes al tenerse que enfrentar a la realización de un fresco, esta novedosa iniciativa significaba todo un reto.

Lo primero que pudimos contemplar los “alumnos” al entrar en las magníficas instalaciones del Parque Temático del Románico fue el tinglado que se había montado. La amplia sala donde íbamos a trabajar estaba plagada de caballetes esperándonos. El espacio se había estructurado adaptándolo a las diferentes necesidades y funciones: allí estaban los bancos para las charlas, aquí la mesa con los pigmentos y otros materiales necesarios, allá los bidones con la cal. Todo estaba preparado para que, de la mano de Francisco Valderrama, Julio Garrido y Araceli Carreño, impulsores del Proyecto Fresco, nos adentráramos en el fascinante mundo de la cal y el fresco.

Tras la presentación de rigor, comenzamos una charla teórica sobre la cal y el origen del fresco. Pero antes nos tuvimos que vestir a la moda del siglo XII cosa que, además de proteger de la cal nuestras contemporáneas vestimentas, contribuiría a ambientar el taller. El que una cuerda nos sirviera de cinturón muestra hasta que punto se cuidaron los detalles.

Tras la lección teórica inicial, adecuadamente pertrechados y tras haber dejado nuestro kit de pinceles en el caballete que se nos asignó comenzamos con el primer paso, la preparación de la cal. Para ello contábamos con una cal de primerísima calidad, tanto es así que podríamos decir que era una cal “gran reserva”, pues había estado reposando durante cinco años.

Preparada la cal procedimos a aplicarla sobre los tableros sobre los que pintaríamos, los cuales hacían las veces de lo que cuando se pinta sobre muro se denomina giornata, que no es otra cosa que la superficie que se pinta en una jornada. Dichos tableros ya venían preparados con una capa granulosa inicial, el arriccio. La capa de cal que aplicamos es lo que se denomina, el entonaco. Tras preparar la superficie, elegimos los motivos que íbamos a pintar, los cuales correspondía todos ellos a las pinturas de San Miguel de Gormaz, las cuales tendríamos la oportunidad de visitar al día siguiente.

Mientras la superficie se secaba hasta que llegara al punto adecuado para que se pudiera pintar sobre ella, con mayor o menor arte, en función de la maña para el dibujo y experiencia de cada uno en este terreno, fuimos preparando la sinopia que nos iba a permitir trasladar el dibujo original a la superficie de cal. Denominador común fue la ilusión y empeño que los participantes pusimos en aprender y seguir disciplinadamente los pasos que se nos indicaban. Traspasado el dibujo entonaco utilizando un spolvero procedimos a aplicar los pigmentos con los pinceles. Personalmente he de decir que el momento en el que tuve que utilizar los mismos generó en mi dos sentimientos contradictorios, por una parte la frustración causada por mi manifiesta torpeza en el uso del pincel, y por otra una gran relajación y sensación de paz, pues además del placer que proporciona el pintar y el aprender, la estancia se llenaba con el canto gregoriano que sonaba de fondo.

Finalmente, aplicamos algunos toques de pintura al temple con pigmentos disueltos en clara de huevo. Es lo que se denomina pintura al seco. Al final de la tarde pudimos posar los orgullosos artistas con nuestras flamantes obras, las cuales ofrecían una variada muestra de estilos que iban desde algo parecido a Gauguin o al arte de los muralistas mexicanos al románico, pasando por una muestra de arte-basura que era mi obra (quien sabe, a lo mejor se cotiza en el futuro, pues cosas más raras se han visto y sino que se lo pregunten a Piero Manzoni y sus botes de “Merda d'artista”).

Aunque no lo he mencionado, a lo largo de la jornada hicimos una parada para comer y en diferentes momentos del día pudimos tomar unas pastas y beber buen vino, que el artista trabaja mejor con el estómago satisfecho.

Al día siguiente, otra vez temprano y acompañados, de nuevo, del delicioso frescor de las mañanas sorianas, nos volvimos a reunir para escuchar la conferencia de la Dra. Milagros Guardia Pons, catedrática de la Universidad de Barcelona y muy probablemente una de las personas que mejor conoce las pinturas de Gormaz y de San Baudelio de Berlanga. Abrió el acto Dña. Begoña Hernando, Concejala de Cultura del Ayuntamiento de San Esteban de Gormaz.

La conferencia de la profesora Guardia, que se titulaba “Itinerancia y radicación: Los pintores románicos en la extremadura soriana: San Baudelio de Berlanga y San Miguel de Gormaz", permitió a los asistentes, a los cuales se sumaron unos cuantos miembros de AdR, conocer el contexto en el que hay que ubicar las pinturas sorianas desde el punto de vista de la historia del arte. La profesora Guardia vinculó dichas pinturas a talleres procedentes de Aragón que posiblemente se asentaron finalmente en territorio castellano y las relacionó con tenentes, como Fortunio Aznarez, señor de Berlanga, que eran partidarios del monarca aragonés Alfonso I el Batallador en el conflicto que mantuvo con su mujer Urraca y con el hijo de ésta Alfonso VII.

Tras tan magnífica charla llegó el momento de despedirse de quienes nos habían introducido con tanto acierto y sabiduría en la técnica al fresco, Francisco, Araceli y Julio, quienes como si fueran maestros pintores itinerantes, regresaban bien cargados a Barcelona, tanto del material del taller, como de felicitaciones por su buen trabajo.

Ya habíamos experimentado la técnica de la pintura al fresco, y nos habían situado en un contexto histórico-artístico las pinturas de Gormaz y San Baudelio de Berlanga. Sólo faltaba ver dichas pinturas en vivo.

Comenzamos con San Miguel de Gormaz, donde tuvimos que esperar unos minutos por una incidencia con la llave, lo cual nos permitió disfrutar de la extraordinaria panorámica que se contempla desde este templo. Una vez dentro la profesora Milagros Guardia nos obsequió con unas detalladas y divulgativas explicaciones de nuestras viejas conocidas pinturas de Gormaz. Los que habíamos asistido al taller nos afanamos en encontrar los motivos en los que habíamos trabajado el día anterior y pudimos apreciar de una forma mucho más minuciosa los detalles de los mismos. Efectivamente, nuestra forma de mirar los frescos estaba cambiando.

Acto seguido, nos dirigimos a Casillas de Berlanga, localidad donde se encuentra la iglesia de San Baudelio de Berlanga, lugar donde, además de disfrutar de nuevo con las explicaciones de Milagros Guardia, tuvimos el privilegio, gracias a las buenas gestiones de Ana Hernando, quien en todo el fin de semana se desvivió para que todo saliera perfecto, de acceder a la tribuna superior en grupos de nueve y poder contemplar de cerca sus pinturas y la curiosa capillita abierta tras la famosa columna de la palmera.

Una agradable y suculenta comida en Casillas de Berlanga nos permitió reponer fuerzas y mantener amenos intercambios de opiniones sobre el transcurso de la jornada.

Tras haber dado buena cuenta de las viandas, nos dirigimos a nuestra última visita. Se trataba de la iglesia de Ntra. Sra. De la Asunción de Osonilla, donde recientemente se habían descubierto unas pinturas que, aunque eran góticas nos permitirían ver algo que habíamos trabajado el día anterior.

Esta vez las explicaciones corrieron por parte de tres personas del equipo del proyecto Soria Románica (www.soriaromanica.es), Francisca Diestro Ortega, Josemi Lorenzo Arribas y Carmen Frías Pacheco. Paquita nos puso en antecedentes de la intervención realizada en el templo y Josemi nos explicó el exterior del edificio, mostrándonos como se deben leer los muros para tratar de conocer algo de la historia del mismo. Una vez dentro, Paquita, Josemi y Carmen explicaron con todo detalle la intervención en las pinturas y nos mostraron interesantes descubrimientos como grafitis de época o el dibujo inciso de un arco. Las pinturas, góticas, con la crucifixión, permitieron a los que habían asistido al taller el día anterior, observar como era el dibujo preparatorio sobre el fresco y como se utilizaban líneas incisas para trazarlo.

Las magníficas explicaciones de los tres contribuyeron a que conociéramos mejor esta interesante iglesia. Vaya nuestro agradecimiento a ellos, al Ayuntamiento de San Esteban de Gormaz, al Parque Temático del Románico de dicha localidad, a Milagros Guardia, a Francisco Valderrama, a Julio Garrido, a Araceli Carreño y a Ana Hernando, por habernos proporcionado un fin de semana tan agradable y en el que tanto hemos aprendido y que ha provocado que, parafraseando a una de las asistentes una vez finalizadas las actividades, “veamos el fresco con otros ojos”.

Por Juan Antonio Olañeta Molina

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