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Crónica de la XVIII JdRL por Andorra
Martes, 13 de julio de 2010

Aunque para la salida a Andorra tenían que ser 30 personas, por fin se pudo conseguir un grupo de 20 asistentes, que pudieron llevar a cabo lo que era un deseo contenido, y que arrancó con la cena espléndida el viernes día 18 en el hotel. Junto a los socios de Cataluña se sumaron dos socios de Navarra, otra de País Vasco y un más de Valencia.

Sábado 19

En el vestíbulo del hotel nos recoge la que será nuestra guía, Paola, persona que la empresa Pass Andorra puso a nuestra disposición para estos días. Destacaré su competencia, amenidad y disposición total.

Primer “problema” o mejor anécdota. El hotel tenia dos accesos, mientras la guía y nosotros esperábamos en uno, el autobús nos esperaba en el otro...

Primero visitamos la iglesia de Sant Serni de Nagol situada en un alto desde el que se contempla toda la Vall de Sant Julià de Lòria. Iglesia del siglo XI de espadaña de doble arco, una nave y ábside semicircular. Su interior acoge un altar con decoración de pequeñas figuras a lo largo del intradós entre ellas un ángel con barba que dio pie a numerosos comentarios pues nosotros también llevábamos uno. Vemos también un retablo fuera de nuestro tiempo (siglos XV-XVI) de rico colorido. Un breve recorrido por su interior, de suelo rocoso original, visualizar su silueta enmarcada en un fondo pirenaico, tiene tal fuerza introspectiva que por un momento parece que el tiempo se ha parado, aquí, en Sant Serni de Nagol.

Aquí segundo “problema”, no conseguimos que funcionara la iluminación interior, vimos la iglesia a oscuras. Había un nuevo cuadro eléctrico y no funcionaba, nadie había avisado a la guía.

Nos dirigimos a Sant Cristòfol d´Anyòs. Nuestra guía se dispone a abrir y nos encontramos el tercer “problema”, la alarma permanece disparada durante todo la descripción de esta iglesia del siglo XII de un sola nave, pequeño campanario y en su interior pinturas residuales, ya que fueron arrancadas. Destacan restos de una Santa Cena y un Sant Cristòfol que ocupa casi toda la pared, con aspecto de chicarrón del Norte. Estas últimas pinturas ya son de siglos XV y XVI. Se hace un silencio, no místico. Ha cesado la alarma porque el "segurata" de la agencia ha resuelto el entuerto.

Enfilamos la interminable carretera en cuesta (un diez por el chófer, Francesc) hasta llegar a Pal donde su iglesia de Sant Climent nos recibe con su sorprendente campanario de fábrica lombarda, rico en ventanas geminadas en los dos primeros pisos y dobles geminadas en el último. ¡Una pasada! Seguidamente pasamos al Centre d’Interpretació del Romànic d’Andorra donde vemos un audiovisual y el recorrido por las distintas manifestaciones de todo tipo, artísticas, culturales, históricas y antropológicas. Era como tener ante nosotros nuestra fe de vida.

Tras un reparador almuerzo y con la lluvia empezando a caer nos dirigimos a La Cortinada para visitar la iglesia de Sant Martí dedicada al santo de Tours que aparece pintado junto a su sucesor Sant Brieuc. Esta iglesia sufrió varias modificaciones y ya en los siglos XVI-XVII se cambió la orientación, ubicando el altar mayor en el ala Norte. En su interior podemos admirar escenas de orden religioso y profano, como la vida misma: un arquero, un bailarín, un cocinero metido en sus quehaceres y algún ejemplar del bestiario románico. Especial mención merecen el carillón y la reja forjada en el XVII.

Finalizada la visita a la Cortinada nos aguardaba otra cortinada, esta vez de lluvia, que de retorno al hotel disolvió a los AdR, algunos de los cuales decidieron ir por su cuenta y a pie a visitar la iglesia de Santa Coloma con su imponente campanario redondo de cinco niveles de ventanas geminadas, de fábrica lombarda, rematado con un tejado que por su forma recuerda una txapela vasca.

Domingo 20

Segunda Jornada Románica a través de una mirilla. Estamos ante la iglesia de Sant Romà de les Bons y una puerta que no quiere abrirse. Nos han dado una llave que teóricamente abre, pero falta una segunda. La guía reclamó a Patrimoni y nada de nada. Algunos intentaron escrutar el interior de la iglesia, las digitales también y parece ser que vimos lo que no se podía ver. En su deseo de encontrar el lado bueno a las contrariedades Paola nos introdujo en la relación de este lugar con la historia del catarismo. Luego hicimos un pequeño recorrido por el conjunto de iglesia, castillo y pueblo.

Canillo. Iglesia de Sant Joan de Casellas. Destacable: todo. Planta rectangular, ábside circular y campanario lombardos y un notable porche. En el interior de este ejemplar de los siglos XI-XII , bien orientado, destacan los restos de una majestad que si bien en un principio pudo estar guardada escondida bajo el altar a salvo de posible saqueo o profanación, hoy se encuentra en el ala sur formando conjunto o escena pictórica de crucifixión: la Majestas (en estuco en fracciones) en el centro de un cuadríptico con los personajes Stephanos y Longinus y las imágenes del sol y la luna. El techo decorado aún y una excelente reja renacentista, cuya función parece ser era, o podía ser doble: defender los restos sagrados frente a saqueadores o también para guardar armas por ejemplo u otros efectos.

Sant Miquel d´Engolasters. Después de fuerte ascenso y en medio de un panorama único se levanta La iglesia de Sant Miquel. Un exuberante campanario de tres niveles con ventanas geminadas colisiona con un ábside bajito casi chaparro que parece pugnar por mantener la verticalidad. Parecen ambos la i y la coma. Aún así y con su pequeña cubierta a dos aguas y en comunión con la naturaleza que les rodea crean una imagen que en ocasiones llega a cortar la respiración. En el interior una Majestas in Sede y el Tetramorfos. El original está en el MNAC. El Tetramorfos encierra una pequeña licencia de autor. Aquí el Mestre de Santa Coloma en complicidad con San Miguel colocó éste en el lugar del Sant Mateu. Así son las cosas.

En este lugar acabaron estas jornadas de AdR en Andorra, después del último “problema” se rompió un retrovisor del autobús. Tras besos y abrazos los parroquianos se fueron a casa, menos algunos, el que escribe entre ellos, que se perdieron unos kilómetros abajo en Sant Serni de Tavèrnoles, en Anserall. La descripción de este monumento presenta unos límites tan dilatados que queda para otra ocasión.

Por Carles Gràcia

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